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Vuelve la Reforma de la Constitución

Vuelve La Reforma De La Constitución

Escribe Manuel Laguarda

Siempre ha sido éste un tema estratégico y central para nosotros, reiterado en sucesivos pronunciamientos y Congresos y es una constatación autocrítica no haberlo  concretado hasta el presente.

En este otoño de 2022, proceden de la derecha las voces que reinstalan el tema de la Reforma de la Constitución, con propuestas afines con tal condición ideológica,  como la reelección del presidente  o la posibilidad del allanamiento nocturno de los hogares. Paradójicamente, tales propuestas así como la necesidad de enfrentarlas, obliga  y facilita a la izquierda a replantear el tema ante la consideración ciudadana.

  1. ¿Por qué es importante la Constitución?

La Constitución  es  el pacto básico que nos une y nos define como sociedad.

Contiene dos aspectos fundamentales: la llamada parte dogmática que son los derechos y la parte orgánica que hace referencia al funcionamiento y organización de las instituciones del estado.

Tiene relación con la vida concreta de las personas, porque regula el gran marco que determina la vida social.

Al mismo tiempo, tiene un valor simbólico muy fuerte: es la Ley de las Leyes, pero además es una ley más y como todas ellas, en democracia, la hacen  y la rehacen los seres humanos.

Recoge y sintetiza una época y una constelación social y al mismo tiempo orienta los posibles caminos de la sociedad.

En tres grandes direcciones es importante la Constitución:

  1. En primer lugar, el valor de lo discursivo y lo simbólico. Como todo el derecho -pero más porque es la Ley fundamental- la Constitución crea realidad al nombrarla e instituirla en el orden jurídico. Es un ejemplo claro del llamado valor performativo de la palabra. No es lo mismo, por ej., que el art 11 se refiera al “jefe”  del hogar que a sus “moradores”, o que el art 40 trate de “la familia” en singular o a “las  familias” en su pluralidad, o que el art 32 caracterice a la propiedad  privada como “inviolable” o como “fundamental” en relación a aquellos  bienes imprescindibles para llevar una existencia digna y autónoma pero sometida a límites y controles en tanto su concentración en pocas manos pueda afectar la democratización política y económica” como plantea la redacción que aportamos los socialistas a la posible Reforma  en 2015.
  2. Tiene un obvio valor fáctico porque  crea instituciones, garantías y obligaciones.
  3. Tiene  un valor político en tanto expresa y modifica correlaciones de fuerza y en su traducción y aplicación  legislativa y judicial, orienta y estimula la movilización de partidos y movimientos sociales. No es un texto neutro, como el propio estado condensa y expresa una determinada correlación de clases y fuerzas políticas.

Por tanto tiene que haber correspondencia entre el proyecto de transformaciones y la Constitución. Y si bien es cierto que durante los gobiernos frenteamplistas  no nos imposibilitó cumplir nuestro  programa, seguir avanzando nos exige como una tarea más, no la única, pero si necesaria, la Reforma de la Constitución.

No todo es la Constitución, pero la misma puede facilitar o dificultar el despliegue del proyecto.

Por algo, cada vez que planteamos el tema, salta  en forma alarmista y verborrágica  la prensa  y los portavoces  de la derecha, confundiendo y entreverando los temas, pero con un eje que se reitera. Nos acusan de atentar contra el orden y el marco que nos regula, de  “toquetear “y profanar la Constitución.

Se les puede contestar -junto a  Gargarella- con una frase de Thomas Jefferson, ese demócrata radical  norteamericano, que entre otras fuentes inspiró a Artigas y que nos recuerda que la Constitución es una  obra humana “Algunos hombres miran a las Constituciones  con beata reverencia, como s i fueran el Arca de la Biblia, demasiados sagradas para ser tocadas.

Dos actitudes opuestas, pero que se complementan, pueden explicar que inicialmente, el tema esté alejado de la  gente. Por un lado se idealiza esta temática  y se la considera tan difícil, complicada y sólo para expertos y al mismo tiempo se la desvaloriza, cuando se afirma que los problemas son otros, que esto no tiene nada que ver  con el salario, con el día a día, etc.

Por tanto, espontáneamente, la Reforma de la Constitución, nunca va a estar en la consideración de la gente. Lo estará en la medida en que haya movilización y debate, y lo tenemos que aportar nosotros, si estamos convencidos de su  importancia, ejerciendo una labor de pedagogía ciudadana, como legítimamente deben hacerlo los partidos políticos y las fuerzas sociales.

Por tanto, no debemos resignarnos ante esta constatación. Es el punto de  partida que la izquierda social y política, todos los que queremos transformar profundamente nuestra sociedad, tenemos que superar, llevado este tema a la consideración de la ciudadanía y de las organizaciones sociales que integran el movimiento popular.

II)  ¿Por qué tenemos que reformar la Constitución?

1-La primera razón  es de índole estratégica y es la que señalan las resoluciones aprobadas en sucesivos  Congresos del FA y del PS.

En el caso de los socialistas, las resoluciones del  Congreso partidario  de 2012, consagradas en las Tesis vigentes, señalaban  la necesidad de reformar la Constitución a través del mecanismo de la Convención Nacional Constituyente (CNC) y definían  algunos contenidos del proyecto, entre otros: profundizar los derechos, el parlamento unicameral planteado en su momento por Frugoni, promover formas de democracia participativa, el voto cruzado departamental-municipal y a mitad de mandato.

Más allá de que el mecanismo de la CNC hoy no es aplicable, porque requiere en su inicio tener la mayoría en la Asamblea General, la Reforma de la Constitución  es parte del desarrollo del proceso de transformaciones profundas hacia una sociedad más justa y democrática, siendo simultáneamente  medio y fin.

Es fin, en tanto es parte de la profundización de  las reformas desarrolladas por el FA, tanto en lo que respecta a profundizar la democracia, como a profundizar los derechos económicos y sociales.

Y es medio, porque como todas las reformas, nos acerca a una sociedad más justa y democrática.

En democracia, en el marco del orden jurídico, con la imprescindible convalidación en un plebiscito  como marcan todos los mecanismos para cambiar la actual Constitución, la Reforma  que nos proponemos, profunda y abarcativa, puede conceptualizarse como una reforma revolucionaria, porque es en sí  misma un avance pero además es un escalón que nos permite estar  en mejores condiciones   seguir avanzando .

Y además, el proceso de su gestación y la lucha para consagrarla, contribuye a la lucha ideológica y cultural, a la constitución del bloque popular alternativo y  a la generación de un consenso en torno al proyecto de transformación de nuestra sociedad.

2-La actual Constitución tiene hoy  54 años, el mundo y el  país han cambiado. Y el texto tiene que acompasar esos cambios.

El texto constitucional actual nació de un pacto de blancos y colorados, es la expresión de esas fuerzas, de  esa época y del proyecto de país que esos actores  encarnaban.

Hoy, la izquierda debe  proponerle a la sociedad uruguaya otro pacto, para encarar el futuro del Uruguay del Segundo Centenario. 

 Incorporamos  nuevas realidades. Tenemos una sociedad más moderna, más integrada al mundo, más dinámica. En el mundo de la globalización, la nacionalidad  uruguaya está globalizada en la diáspora. En el plano de las  concepciones  éticas y filosóficas, la lucha contra el   neo  liberalismo y  las concepciones patriarcales y conservadoras, en aras de concepciones sociales que jerarquizan el valor de la solidaridad, pautan una nueva época y un nuevo clima cultural.

Los gobiernos del FA han cambiado el país, han traído derechos y  reformas que debemos incorporar a la Consitución, para darle más valor, seguridad y permanencia  a las mismas y para que haya coherencia entre nuestro proyecto y la ley de  las leyes que sintetiza nuestro pacto fundamental. Y más reformas  a desarrollar pueden encontrar su formulación jurídica en la ley que es el texto constitucional, gestada a través de la democracia directa donde todos somos legisladores a través de la participación de la sociedad y de sus expresiones y  organizaciones.

3-La Constitución presenta una serie de aspectos que deben ser mejorados, en el sentido de la democratización, la eficacia de la labor gubernativa, la solidaridad, la modernización y la formulación de  nuevos  derechos.

Es  verdad que la actual Constitución no nos impidió gobernar durante 1 5 años, pero puede haber mejor sinergia con otro texto.

No se trata para nosotros de modificar solamente los aspectos electorales, sino de una Reforma profunda y abarcativa en sintonía con nuestra propuesta de un nuevo modelo de país para el Segundo Centenario.

  1. ¿Es ésta la oportunidad para plantear la reforma de la Constitución?

Se puede pensar  que la actual coyuntura de dificultades económicas y de empate  en las encuestas no es la mejor para este emprendimiento. Sin embargo, y por las mismas razones, creo que debemos asumirla.

El país debe darse un tiempo y un espacio para debatir acerca de la construcción del  futuro  del Uruguay del Segundo Centenario  en las próximas décadas.

Los años 2022-24, en el marco de la ofensiva necesaria que la izquierda debe emprender en el horizonte  posterior al referéndum  del 27 de  marzo -y el resultado del mismo nos habilita para emprenderla- deben ser ese espacio para el dialogo con la sociedad, el diseño de un nuevo modelo de desarrollo, su expresión en el Congreso del Pueblo y en el programa  del FA y su traducción y correlación con un proyecto de Reforma  Constitucional, seguido de la recolección del 10% de las firmas y el plebiscito simultáneo con las próximas elecciones.

El FA necesita más iniciativa estratégica y síntesis política. El FA necesita una actitud más activa y propositiva, retomando el camino de las reformas, levantando el proyecto de un nuevo desarrollo para el país que trascienda un período de gobierno, para galvanizar a su electorado, con fuerza convocante  e identificatoria, y la Reforma de  la Constitución es parte de ese proceso.

  1. Acerca del mecanismo.

Descartada por la razón ya señalada la convocatoria  de la CNC, el mecanismo  más afín a la participación y movilización popular es el  del inciso A del artículo 331 de la Constitución vigente, mediante la entrega de las firmas del 10% de los ciudadanos  inscriptos,  6 meses antes de la elección, o sea en abril de 2024.

La recolección de las  firmas, que podría  empezar en el segundo semestre de 2023-después del Congreso del Pueblo-es parte del proceso de diálogo y movilización  con la sociedad.

Es mucho menos en cantidad que el 25% del año pasado y  es sobre la base de nuestra propuesta y proyecto y no en reacción defensiva contra el proyecto de la derecha, como fue el caso de la LUC. 

  • Antecedentes de la propuesta socialista 

Desde la época de Frugoni los socialistas insistimos con este tema e hicimos muchas  propuestas.

La última la presentamos el 15 de mayo de 2015 y en  tal sentido fuimos el primer grupo  en llevar una iniciativa concreta a la Comisión que el FA había instalado con ese objetivo en ese año.

Era una propuesta amplia y abarcativa -con gran parte de su articulado redactado- que no se limitaba a los aspectos electorales  y en correlación con nuestra apuesta estratégica de construir   un nuevo modelo de desarrollo y una Democracia  sobre Nuevas Bases. 

No  vamos a resumir aquí el proyecto, sólo recordar algunos de los temas tratados en el  mismo.  Así por ejemplo, se extendía largamente en el capítulo de derechos y creaba algunos nuevos, incorporaba las conquistas de los gobiernos frenteamplistas al texto constitucional, terminaba con la caracterización de inviolable para la propiedad privada, profundizaba el tema del medio ambiente, consagraba  el parlamento unicameral, el Tribunal Constitucional, instituía  mecanismos de   democracia directa, darle rango constitucional a los tratados sobre DDHH, las elecciones departamentales y municipales a mitad de período, el voto en el exterior, el fortalecimiento del Parlamento, acotaba el balotage ,etc.                                                                                                                                                                                                                                                                                         

El texto  que se acordó  en  el FA  era mucho menos ambicioso y no tuvimos ninguna discrepancia  con su contenido. Pero tanto el uno como el otro eran borradores, propuestas, que hubieran requerido más elaboración para llegar a su formulación final. Y sobre todo cumplir con un proceso que se anunció pero nunca se concretó que era el dialogo con las organizaciones sociales, en tanto  espacio de búsqueda de acuerdos y de insumos así como de hacer conocer nuestra propuesta y recoger las iniciativas de nuestros interlocutores. En el caso del PS, acompañamos  y apoyamos la propuesta del FA y en  muchos casos aportamos a su elaboración. Nos basamos en nuestra  propuesta y algunas de las ideas allí contenidas fueron recogidas en la formulada por el  FA.

La idea era que las otras las seguiríamos impulsando en las instancias futuras ya que como dijimos, la propuesta del FA no estaba concluida en aquel momento.

En rigor nunca llegó a su redacción final, ya que si bien el Congreso  de 2016 aprobó la iniciativa, un Plenario de 2017 resolvió que el tema se encarara en el siguiente período, o sea el actual.

Correspondería por tanto ahora, reinstalar la Comisión del FA y retomar el análisis de este tema y sus antecedentes. 

  • Ideas fuerza de la  reforma.

Pienso que la ideas fuerza fundamentales eran la profundización de la democracia y   el capítulo de derechos  donde se trata de consagrar  varios que el FA ya incorporó a la legislación con otros que prefiguran y diseñan la sociedad que queremos construir.

La propia reforma, es la otra idea fuerza, en tanto pacto básico que la izquierda le propone  a la sociedad  para la construcción del Uruguay del Segundo centenario.

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