Montevideo, 3 de enero de 2026
Rechazamos de manera absoluta la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.
El segundo mandato de Donald Trump profundiza una estrategia orientada a disciplinar a su “esfera de influencia” mediante el uso de la fuerza, en un contexto de declive relativo de su hegemonía y de disputa geopolítica con China.
En este marco, el gobierno de Trump ha desplegado en la región un conjunto sistemático de acciones coercitivas y violentas, entre las que se destacan:
- La reivindicación del Canal de Panamá como “propio”, desconociendo los tratados Torrijos–Carter y la soberanía panameña.
- La deportación masiva y arbitraria de migrantes latinoamericanos y caribeños.
- La imposición generalizada de aranceles como instrumento de presión política.
- La injerencia directa en los sistemas judiciales de países de la región, incluyendo Argentina, Brasil y Colombia.
- La aplicación de sanciones y amenazas contra presidentes en ejercicio y autoridades judiciales de Colombia, Venezuela y Brasil.
- Las amenazas explícitas a Colombia y México en el marco de la llamada “guerra contra las drogas”, incluyendo la posibilidad de acciones de fuerza.
- La ejecución extrajudicial de más de 80 lancheros en el Caribe y el Pacífico, señalados como presuntos narco-terroristas.
- La ampliación del cerco militar en torno a Venezuela, con la incorporación de países de la región y el último ataque militar a Venezuela.
- La autorización de operaciones clandestinas de la CIA en Venezuela, retomando prácticas que en el pasado facilitaron procesos de desestabilización y cambio de régimen.
- La imposición de un impuesto a las remesas, afectando directamente a millones de familias latinoamericanas.
- La flexibilización del control sobre el tráfico de armas hacia la región.
- La restricción de ingreso a ciudadanos de Haití, Cuba y Venezuela.
- La injerencia directa en las elecciones de Argentina y Honduras mediante amenazas y coacciones.
Estas acciones se articulan con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (2025), que define a América Latina como una prioridad estratégica para su seguridad.
El uso de la fuerza en Venezuela confirma el objetivo de imponer una dominación indisputable en la región y restaurar su esfera de influencia.
Frente a este escenario, afirmamos dos mensajes claros:
1. Rechazamos de manera absoluta el uso de la fuerza de Estados Unidos en Venezuela. Reivindicamos la unidad y la coordinación regional como único camino legítimo para abordar los problemas comunes de nuestros pueblos.
La región no es el patio trasero de nadie. América Latina y el Caribe tienen derecho a decidir su destino en paz, democracia y autonomía.
Pablo Oribe Secretario General del Partido Socialista de Uruguay
Gustavo González Secretario de Relaciones Internacionales
