Doctrina Trump: una escalada de injerencismo y coerción en el hemisferio. Contra la violencia y el injerencismo, y a favor de la autodeterminación de los pueblos y del respeto irrestricto al derecho internacional.

Montevideo, 4 de diciembre de 2025

Doctrina Trump: una escalada de injerencismo y coerción en el hemisferio. Contra la violencia y el injerencismo, y a favor de la autodeterminación de los pueblos y del respeto irrestricto al derecho internacional.

Manifestamos nuestra profunda preocupación ante el despliegue de cerca de un cuarto de la flota naval estadounidense en el mar Caribe, un movimiento de magnitud excepcional que altera los equilibrios regionales y eleva el riesgo de una escalada militar. El cierre de espacios aéreos, las patrullas intensivas y el hundimiento de embarcaciones sin captura ni debido proceso constituyen acciones contrarias al derecho internacional y refuerzan la impresión de que la llamada “guerra contra las drogas” funciona como coartada para una creciente presión geopolítica en la región.

Paralelamente, observamos con alarma la injerencia directa en procesos políticos soberanos, tanto en Honduras como en las elecciones de medio término en Argentina. La intervención del presidente Donald Trump apoyando abiertamente a Nasry “Tito” Asfura, condicionando la cooperación internacional y anunciando su intención de indultar a Juan Orlando Hernández, expresidente hondureño condenado por narcotráfico por la propia justicia estadounidense. La contradicción es flagrante: mientras se despliega un operativo militar extraordinario para impedir el ingreso de drogas a Estados Unidos, se impulsa el indulto a un narcotraficante.

A este escenario se suma la presión creciente sobre Venezuela, orientada a provocar una convulsión política y social. Este giro marca el fin del “soft power” y el avance hacia una fase de intervencionismo abierto, guiada por intereses energéticos y estratégicos asociados al petróleo, el oro y otros recursos. Venezuela vive una profunda descomposición en la que existen responsabilidades compartidas: la presión persistente de Estados Unidos, las acciones de sectores opositores que han promovido incluso golpes de Estado y pedidos de intervención extranjera, y el creciente autoritarismo y opacidad del propio gobierno venezolano.

En conjunto, estos hechos delinean un escenario en el que América Latina corre el riesgo de transformarse en un territorio de ensayo de nuevas formas de coerción, que combinan sanciones económicas, operaciones militares y condicionamiento político. Esta escalada forma parte de una reconfiguración más amplia del poder hemisférico, donde la retórica antidrogas se utiliza para

legitimar acciones que erosionan la legalidad internacional y consolidan un orden regional basado en la imposición.

Frente a este panorama, reafirmamos la declaración de la CELAC de 2014 de definir a la región como “territorio de paz” sosteniendo la necesidad de defender la autodeterminación de los pueblos, la solución soberana y democrática de los conflictos internos y el fin de toda forma de injerencia externa. Solo desde el respeto al derecho internacional y a la voluntad de los pueblos latinoamericanos será posible construir un hemisferio de paz, cooperación y justicia.

Comité Ejecutivo Nacional

Partido SocialistadeUruguay