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Presidente Lacalle Pou: El pueblo está pasando hambre y frío

Su gobierno desarrolla una estrategia con tres premisas claras. (a) La negación de los avances logrados a lo largo de los gobiernos del Frente Amplio; (b) La desmemoria del terrible lastre que dejó la anterior coalición de derecha. (c) Un SCHOCK de austeridad de cuño neoliberal, que ya está impactando muy fuertemente de forma negativa en la población y la potencialidad de desarrollo, y que será cada vez peor si no cambia su actitud.

La derecha que su gobierno encarna en actores y políticas recorta donde debería fortalecer: raquitiza el MIDES; cercena rubros para la educación, la investigación y el desarrollo; reduce salarios y aumenta impuestos.

Todo esto afecta a toda la sociedad, pero más que a nadie afecta muy duramente a las capas sociales medias y bajas. La coartada perfecta es la Pandemia, que le permite a usted y a su elenco de gobierno salir constantemente a la opinión pública con gesto circunspecto, mientras al mismo tiempo cuela leyes ómnibus – que constituyen verdaderos atropellos jurídicos – absolutamente antipopulares, de forma prepotente y apresurada – antes que se le termine de descomponer la alianza electoral -. La LUC es fiel ejemplo de ello.

Los países de la región han anunciado grandes paquetes de medidas fiscales para hacer frente a la emergencia sanitaria y mitigar sus efectos sociales y económicos. Dichas medidas representan considerables esfuerzos fiscales. En promedio, constituyen el 3,9 % del PIB de América Latina, si bien los porcentajes de los distintos países se sitúan en un rango entre el 0,7% y el 10%.

Las diferentes magnitudes de los esfuerzos fiscales derivan de las características de cada país en lo que respecta al avance de la pandemia, las capacidades de sus sistemas de salud y redes de protección social, la estructura de sus economías y sus capacidades de financiamiento, concluye un reciente informe de CEPAL.

La gráfica adjunta muestra que nuestro país es el que menos invirtió de toda la región. Ello tiene dos explicaciones. Por un lado el soporte y fortalezas institucionales construidas y legadas por los tres gobiernos del Frente Amplio a la actual administración, no le obligan a invertir de urgencia en infraestructura como sí deben hacerlo otros países.

Su gobierno no tuvo que salir de apuro a construir hospitales ni hacer tendidos de conectividad. Entre tantas otras cosas, la red construida permitió y asegura la continuidad de las clases (CEIBAL e IBIRAPITÁ) así como “mantener encendidos los motores de la economía” a un ritmo que pocos países en el mundo pudieron lograr ante esta coyuntura.

Hay sin embargo otro hecho que hace que nuestro país esté en el fondo de la tabla en inversión para mitigar los tremendos efectos de la crisis que provoca la PANDEMIA: su gobierno Presidente prioriza las cuentas fiscales por sobre las necesidades de la gente. La consecuencia: 100.000 personas bajo la línea de pobreza en tan solo dos meses.

Es terrible por injustificable que un gobierno que tiene las condiciones para ayudar a su pueblo opte por no hacerlo. Su gobierno podría evitar esta condena a los más vulnerables y a la clase media, si usted señor Presidente demostrara las agallas necesarias para decidir y determinar que por sobre los dictados del mercado, de los organismos multilaterales, de las calificadoras de riesgo y el susurro de asesores dogmáticos educados al calor de la abundancia, debe prevalecer la gente. Nuestro país dispone de líneas de crédito abiertas en el período anterior a tasas absolutamente favorables. Usted lo sabe Presidente.

La última vez que gobernó una coalición de derecha nos dejó un país hipotecado, un aparato productivo quebrado, un sistema financiero insolvente, un sistema sanitario desahuciado y un 40% de pobreza. Si la actual Pandemia hubiese sido en el 2005 el panorama sería desolador.

El país, la región y el mundo enfrentamos una situación crítica. Nuestro Partido Socialista y el Frente Amplio no medramos con estas circunstancias ni ponemos palos en la rueda al gobierno – sea del signo que sea -. Nunca lo hicimos ni lo haremos.

Pero no nos vamos a callar ante un gobierno que no protege a su pueblo. Europa acaba de votar el mayor plan de ayuda económica y social de su historia. Presidente: no siga restringiendo y apretando el cinturón a una población castigada por las actuales circunstancias. Abandone su dogmatismo mercantilista y entienda que esta hora reclama gobernar para un pueblo que por decenas de miles nuevamente está pasando hambre y frío.

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