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La Oportunidad

La Oportunidad

Opinión de un militante socialista del movimiento sindical

Escribe Manuel Colina Rama | Integrante del CS Ancap

“Un laberinto, el trayecto, misterios a descifrar, 

montaña rusa pendiente, después volver a empezar,

las decisiones y el miedo dan lucha por su lugar,

cierta y absurda la vida, es nuestra oportunidad”   

Fragmento de La Retirada 2017 de la murga Don Timoteo

Hace un año y dos meses que la derecha recobró el poder político en nuestro país, implantando un modelo económico y cultural que trajo consigo un brutal retroceso en derechos, bajo el objetivo de perseguir el equilibrio fiscal mediante el tan prometido ajuste. Este no es más que la transferencia de recursos desde el mundo del trabajo hacia el gran capital.

Los sindicatos son una construcción social formada por personas que, al ser sujetos sociales, se ven imbuidos en los propios problemas de una sociedad que hoy en día se nos presenta despojada de claridad ideológica, con el valor de la política desprestigiado o meramente polarizado.

Las consecuencias de este fenómeno se pueden ver en la baja capacidad de militancia o en el desconcierto ideológico que a veces aflora en la vida cotidiana de los sindicatos.

Muchos compañeros critican fuertemente a la fuerza política, y denostan a quienes hacemos de nuestra militancia sindical, un lugar de expresión de nuestra propia ideología.

Muchos compañeros erigen su accionar desde el señalamiento al contraponer a la clase trabajadora con “la clase política”; hablan de “independencia de clase”, cometiendo un error de concepto básico, un error que nace de la propia definición de clases y que se da de bruces con la más básica idea de la democracia.

Para los marxistas está claro que el sentido de pertenencia de clase se da, simplemente, por el lugar que ocupamos en la estructura del sistema capitalista, si somos productores de plusvalía o si la usufructuamos. 

Y el hecho de que los trabadores y trabajadoras hagamos política es sin duda el acercamiento mayor al concepto de democracia.

Ser socialista en el movimiento sindical hoy, no es lo mismo que hace unos años atrás, este es un sentimiento personal y corre bajo la responsabilidad de quien escribe, pero sentir el respaldo del partido al libre accionar, es por lo menos motivante y en mi cortísima vida en el movimiento sindical, no siempre sentimos eso y hoy lo valoramos.

En la historia de nuestra fuerza política, el vínculo entre las organizaciones sociales de base siempre fue cimiento, pero desde hace unos años a esta parte, la sensación era que el Frente Amplio, había olvidado ese pilar fundamental.

Sobre todo, los últimos años de gobierno del Frente Amplio existió un divorcio muy fuerte entre los movimientos sociales y el gobierno, sucesivas declaratorias de esencialidad, complicaciones en el cumplimiento de la ley de negociación colectiva sobre todo en el sector público y una casi nula predisposición al diálogo.

Con la llegada de la derecha al poder, estamos viviendo un proceso de desarme de las estructuras mentales que se fueron conformando a lo largo de 15 años de gobiernos de izquierda; y aprendiendo a ser nueva oposición.

En este escenario es que el gobierno presenta la Ley de Urgente Consideración. 

Nuestro movimiento sindical, entendió que había que generar las condiciones para ir a un referéndum que derogue 135 artículos de esta ley, en consonancia con el movimiento cooperativo y la Inter Social.

El partido socialista impulsó el debate en el frente y el Frente Amplio… demoró, pero finalmente también se puso a trabajar.

Por primera vez en mucho tiempo, la enorme mayoría de las expresiones organizadas en el campo popular se encuentran con una causa que es transversal a los intereses en común, con un objetivo concreto, con algo en donde trabajar y acumular en un único camino.

El debate en la sociedad empieza a tomar temperatura, y a dos meses del plazo legal para presentar las firmas, estamos todos trabajando mancomunadamente para lograr ese fin.

El pasado primero de mayo se dio algo muy particular, el acierto en elegir manifestar a través de una gran movilización descentralizada y coordinada entre todas las organizaciones que impulsan el referéndum. Esto nos permitió estar en las barriadas, juntos los sindicatos, las cooperativas y los militantes del FA.

Este proceso es acumulador, resulte en lo que resulte.

Y esa es, la oportunidad.

La oportunidad de comprender que el divorcio entre la fuerza política y sus militantes de base, los sindicatos y el movimiento cooperativo, nos llevó a la derrota en el campo popular en octubre y noviembre del 2019.

La oportunidad de incorporar que cuando la izquierda llega al poder es por virtudes propias, por trabajo y por acumulación, por sintonía, por ser expresión de los sentires del pueblo, y que cuando perdemos es por la falta de todo lo anterior.

La oportunidad de insistir en que para el campo popular el gobierno siempre será difícil de alcanzar, pero solo será sostenido en el tiempo si estrechamos los vínculos y generamos un sentido de apropiación y pertenencia en los procesos de generación y aplicación de políticas. 

La oportunidad de demostrar el poder de la política como la única herramienta de disputa del poder para los que no tenemos nada más que un voto. 

La oportunidad de aprender de los errores, de reformular y de trabajar más y mejor.

“No creo que seamos parientes,

 pero si Ud. Es capaz de temblar de indignación ante las injusticias,

 es mi compañero, y eso es mucho más importante”

Ernesto “Che “Guevara

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