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Escribir sobre Galeano es fácil

Escribir Sobre Galeano Es Fácil

Escribe Marlon Zapata | Brigada Marx Attack

“La derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el ha bre hambrienta.” 

Las venas abiertas de América Latina.

Este abril se cumplen seis años de la desaparición física del inmenso pensador que fue Eduardo Galeano y, en este 2021 se cumple medio siglo de la publicación de ese parte aguas, de ese Leviatán de la identidad latinoamericana titulado Las Venas Abiertas de América Latina. Más que suficientes excusas para la escritura de estas líneas aun en un contexto tan complejo y tan ajeno como el de estos días.

Pido disculpas de antemano por la forma personal y sensible en que estas escritas las líneas que prosiguen, pero no me sale sino escribir de esta forma sobre un ser cuya obra tiene tan fuerte carga emotiva y es inconfundible. 

Pensando en cómo dar comienzo a este artículo, recordé -tal vez por mi formación en Historia- unas palabras que, a modo de reflexión sobre las limitaciones de las Historias Oficiales de Nuestra América, Galeano pronunció en una de sus entrevistas por el Ecuador en el final mismo de los años 80.

“Se nos enseña una Historia Oficial de machos donde la mujer cumple un papel decorativo. No existen las mujeres en la Historia latinoamericana –salvo como abnegadas compañeras del prócer- es una Historia de machos, contada por los machos y para los machos y, por tanto, destinada a la perpetuación del poder de los machos. Es también, una Historia de blancos, absolutamente racista, donde de las rebeliones negras y de las rebeliones indígenas casi no se habla o se habla como si fueran episodios de mala conducta, el fiel servidor que traiciona al amo. Es una Historia de ricos ¡por supuesto! Corresponde a la necesidad de los ricos de justificar sus privilegios y justificar poder transmitirlos por herencia, herencia material y herencia cultural… Es finalmente, una Historia de militares, una historia que parece un largo desfile militar, todos con uniformes recién salidos de la tintorería, con señores con cara de mármol o de bronce, y nunca con cara de carne y hueso ¡Caras nunca marcadas por las pasiones humanas! Y, que nada tienen que ver con uno o con la gente que uno encuentra en la esquina…Sería muy difícil encontrar un día en la Historia de Latinoamérica donde no haya ocurrido algo, pero la Historia Oficial se hace la sorda, porque no le conviene recordarlo… no le conviene recordarlo porque eso contradice a los machos, a los blancos, a los ricos y a los militares”

Sin desconocer los aportes de una nueva historiografía que, sin dejar de ser en todo rigor académica no deja de ser militante y sobre todo Nuestra, que ha empezado a desarrollarse en estas latitudes hace unas tres décadas -y que permean y estructuran los trabajos de Historiadores como Mario Rufer o incluso los de nuestra Decana de Humanidades Ana Frega- es indudable la extrema vigencia de las reflexiones de Galeano. Las rancias Historias Oficiales aún están presentes en cierta escolástica que se enseña como verdadera y en los discursos que quieren narrarnos como inferiores para justificarse como salvadores. Convirtiendo esta reflexión de Galeano, aun hoy, en una trinchera de resistencia frente a una otra forma de pensar la Historia de América Latina con parámetros y ojos internacionales e imperialistas, defendiendo indicadores y procesos históricos que no son, ni deben ser los nuestros. 

Si tuviera que elegir el gran aporte de la obra de Galeano como un todo, entendiendo lo titánica de esa empresa, sería justo esta, su defensa de una manera americana y simple de contar Nuestra Historia. Lejos de la inflación palabraria que tanto lo atormentaría en las últimas décadas de su vida, lejos de los literatos que pesan los textos en la balanza de la complejidad innecesaria y, sobre todo lejos de las funestas criticas académicas que quieren medir con regla las memorias de los pueblos.

Eduardo Galeano, en las crónicas periodísticas del comienzo de su vida, en sus ensayos históricos, en su crítica aguda de niño despierto que nunca dejó de ser e incluso en su metódica e incansable sistematización de los mitos y las memorias de nuestros pueblos, fue un obrero y militante de la Patria Grande y la Izquierda Latinoamericana.

Es sus textos se esconden la magia, el coraje y la dignidad de un continente que tiene que luchar por ser al tiempo que aprende a aceptarse, a entenderse. La obra de Galeano es la construcción de una identidad latinoamericana como resistencia que nos permita primero ser para luego poder compartir lo que se es.

Escribir sobre Galeano es fácil, no solo por lo vasta y maravillosa de su obra, sino porque es escribir sobre un compañero, periodista y escritor, socialista y americano discípulo de Trías que se animó a pensar nuestra historia sin tapujos, sin tabúes con palabras simples y sin dobleces, sin temerle al error, abrazando el abismo y lo mágico, para empezar a convertir la Historia de América Latina en lo que siempre debió ser,la Historia de Todas y Todos Nosotros.

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