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EL DEBATE DEL AÑO 2021:

EL DEBATE DEL AÑO 2021:

Reactivación Económica Tardía, Débil, e Injusta (TDI) VS Temprana, Potente y Justa

Escribe Daniel Olesker

En una nota anterior realizamos un balance del año 2020 de la economía uruguaya.

Dijimos que había realizado un gasto absolutamente insuficiente para amortiguar los efectos de la pandemia en el entramado económico y social del país.

Por ende concluimos que la manera que el gobierno había decidió transitar la pandemia suponía hacer recaer el peso de la crisis derivada de ella sobre los trabajadores y los jubilados, sobre las micro y pequeñas empresas de la ciudad y del campo.

Dijimos también que había decidido una política presupuestal que proponía reducir el gasto público y en particular el gasto social.

Y dijimos finalmente que había decidido una política salarial que tenia como objetivo la reducción del salario real.

Y al mismo tiempo dijimos que gran parte de los efectos de esta política económica y social concentradora y excluyente se iban a ver en el año 2021, pues en el año 2020 aún persistían efectos (por ejemplo en los correctivos salariales) del período de gobierno anterior.

Cuando la Ministra dijo que lo peor ya pasó, dijimos que para los trabajadores, jubilados y micro y pequeñas empresas, lo peor está por venir.

Aquí van los fundamentos:

La cobertura del Fondo Coronavirus

Un primer aspecto para analizar es el gasto extraordinario para el Fondo Coronavirus.

Las medidas planteadas en los anuncios para 2021 en materia de protección social tan sólo repiten las absolutamente insuficientes medidas de 2020; es decir un aumento del 50% del valor de la Asignación familiar y de la Tarjeta Uruguay Social y un bono cupón canasta misérrimo que pasa de 1.200 a 1.920 pesos mensuales. En un contexto en que en 2021 la recuperación del empleo será lenta y el salario real caerá, estas medidas profundizarán los procesos de deterioro del ingreso de los hogares de menores ingresos.

En materia de apoyo a micro y pequeñas empresas se repiten igualmente las medidas de exoneración de aportes patronales y se agregan medidas para estas empresas en materia de impuestos. Nada se propone sobre sus tarifas. En un contexto de un mercado interno que seguirá deteriorándose, las ventas de estas empresas no se recuperarán y estas medidas serán tan solo un paliativo, necesario, pero paliativo al fin.

En materia de acelerar inversiones, en relación a lo ya aprobado en el presupuesto para 2021, los anuncios han sido de gran incertidumbre y cierta confusión respecto a la inversión pública propiamente dicha y varios anuncios sobre inversión privada cuyas concreciones no son claras.

A todo esto tenemos que sumarle un hecho anunciado por la Ministra de Economía de que el Fondo Coronavirus contando gastos y renuncias fiscales será de 540 millones de dólares, un 25% menos que el realizado en 2020 de 711 millones de dólares. O sea se va a gastar menos en 2021 que en 2020.

El Presupuesto de las políticas sociales

Cuando cerramos el debate presupuestal dijimos que el presupuesto 2021 iba a ser menor que el ejecutado en 2019, último año de gobierno del Frente Amplio.

El cuadro 1 nos muestra el gasto 2019 vs 2021 de los principales incisos que ejecutan políticas sociales universales en materia de salud, educación y vivienda.

Es claro que el ajuste fiscal del gobierno (además de la materia salarial y jubilaciones que veremos en el siguiente punto) estuvo concentrado en reducir la carga económica de estas tres políticas.

Entre los 4 organismos habrá 7.000 millones de pesos menos que en 2019.

Esto se hace además en un contexto de aumento de las necesidades económicas de estos tres sectores dado el impacto de la pandemia que, por ejemplo en ASSE, implicó en 2020 la atención de 90 mil usuarios más.

Y esta tendencia no solo es para 2021 es para todo el quinquenio. 

El cuadro 2 nos muestra que respecto a 2019 al final del periodo 

presupuestal, en 2024 los gastos en educación salud y vivienda respecto al PBI caerán de manera relevante.

Más de 1% es la caída de estos 4 rubros en relación al PBI entre el principio y fin del quinquenio.

Los Salarios

El Gobierno decidió que la dinámica económica de la crisis la paguen los trabajadores y que la recuperación sea a cosa de bajar salarios. La vieja receta de recuperar la ganancia del capital del sector empresarial, referente de clase principal de este gobierno.

En 2021 el aumento salarial rondara 4%, fruto del 3% de enero además de algo muy ínfimo en julio en el caso de privados y 4,41% en públicos como único aumento del año. Por otra parte la inflación estimada es 6,9. O sea que la pérdida en caso de cumplir la meta de inflación será del orden de 2,5% que es sin duda mayor a la de 2020. Y si no se cumple la estimación de inflación la pérdida será mayor.

Y esto hará que las jubilaciones de 2022 (jubilaciones que ya caerán en 2021 fruto de la caída salarial de 2020) caerán más que el año anterior.

Algunas conclusiones finales

Es evidente que 2021 será un año que la economía comenzará a recuperarse. Ya hay indicios con la recuperación de las exportaciones en los primeros dos meses de 2021. Sin embargo eso no pasa en el mercado interno. La caída de salarios, de jubilaciones y los escasos apoyos económicos a los ciudadanos harán que el consumo interno no se recupere y la mayoría de las empresas (95% de las empresas que generan dos tercios del empleo en el país) más allá de algunas exoneraciones fiscales no tendrán posibilidades de expandirse y no recibirán los efectos de la reactivación económica.

Por ende será una reactivación solo para un puñado de grandes empresarios del capital concentrado, no tendrá efectos sobre el empleo y no tendrá impactos sobre la mayor parte de los ciudadanos.

Será como lo hemos definido, una recuperación Tardía, Débil e Injusta, recuperación TDI.

¿Es posible transformarla en una recuperación más temprana, más potente y con una justa distribución de los frutos de su crecimiento?

Sí, pero para ello es necesario ir por el camino opuesto al que se está yendo. Se requiere mejorar los ingresos del mercado interno, ello supone un Ingreso básico de emergencia, aumentos salariales, políticas activas de subsidio al empleo y un adelanto potente de inversión pública que dinamice la economía y sea fuente de recuperación rápida del empleo.

Eso ha propuesto el Frente Amplio ya hace un año.

También lo han propuesto organizaciones sociales como el PIT CNT y la FUCVAM.

Pero el gobierno ha hecho oídos sordos.

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