Saltear al contenido principal

A 100 años de El Sol: memorias emergentes

A 100 Años De El Sol: Memorias Emergentes

Escribe Luana Sosa y Maxi Santos | Brigada Julio Castro

Sobre el congreso del pueblo

El órgano del Partido Socialista cumple 100 años siendo, antes de su ilegalización en 1967, testigo y voz de diferentes procesos y hechos que personas de alta pluma presentaron. Es así que a partir de este número compartimos las memorias emergentes que nos interesan o que creemos importante traer al presente.

Dos artículos.

Hablaremos de dos artículos que fueron publicados el 12 de agosto de 1965, siendo el director de El Sol, José Pedro Cardoso; uno bajo el nombre de “El congreso del pueblo y la lucha por la tierra” escrito por José Díaz, y otro llamado “ El Congreso del Pueblo y los problemas Culturales” firmado por Rolando Vieira, ambos militantes del Partido Socialista.

En el primer artículo, Díaz plantea que la tierra es el problema número uno para el proyecto progresista y que este punto se debe desarrollar con visión de lucha concreta, más que programático. El autor tendrá como centro de ejemplo la experiencia de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) para presentar un posible camino hacia la liberación nacional y social. 

Parte de la base de que “…en nuestro país hace muchos años sobran condiciones materiales para el desarrollo de la lucha por la tierra y para la lucha revolucionaria en general. Han faltado las condiciones subjetivas, el desarrollo de una conciencia y organización revolucionarias capaces de dinamizar el proceso…”.

En cuanto al desarrollo de estas condiciones, para la UTAA señala, tuvo que ver con generar conciencia dentro de las masas de desocupados, organizando a sus familias y dándose a conocer en la opinión pública y también desarrollando marchas. Desde el planteo de la conquista de la tierra, hubo una primera lucha que fue “por las buenas” para ampliar las bases desde las reivindicaciones no economicistas. Pero, Díaz plantea que para la altura del artículo aún se sigue en esa lucha más pacífica sin embargo si de verdad se quiere arrancar “las tierras a los latifundistas y el poder a los ricos” tendrá que ser por las “malas”.

Se señala luego que si bien hay una propuesta de reforma de la constitución que tenderían a cambiar algo que refiere a la tierra, es solo para poner la discusión a nivel nacional pero que, no constituye a fondo lo que sería una reforma agraria.

Entonces, tomando el ejemplo de UTAA, hay que organizar a los desocupados rurales focos de “la revolución nacional y popular liberadora”. Además será necesario la formación de militantes revolucionarios que agiten, organicen, aporten elementos ideológicos y prácticos, capaz de enfrentar los golpes y pararse a la ofensiva revolucionaria.

En el segundo artículo, Vieira plantea que en algún momento próximo las organizaciones realmente deberán tener una alternativa profunda a los problemas sociales y económicos del país ya que para su presente entiende que no hay igualdad de oportunidades. Es por ello que “…tendrán que plantearse con seriedad y con formalidad la alternativa seria de salir también a la calle para reclamar soluciones de fondo profundas  y radicales a los problemas sociales económicos que tiene planteado el país.”

Una conclusión a la que arriva es el tema de como las infancias y las adolescencias no pueden educarse, viven en condiciones indignas al igual que sus padres (ya sea “peludos” de Bella Unión o trabajadores de empresas que se cierran), así como la realidad del trabajo infantil que coarta esa posibilidad y termina causando una frustración para “los hijos del pueblo”.

Cuando Vieira se refiere a la cultura y el sistema social, plantea que este último no tiene soluciones para el problema de la frustración en infancias y adolescencias por una serie de motivos que hay que transformar: el sistema de tenencia de la tierra; lograr una industrialización y creación de fuentes de trabajo; y  cambiar el sistema de comercio y de impuestos. 

Para demostrar lo dicho anteriormente, señala algunas realidades: hay un millón de niños que no completaron 6to año de primaria, faltan maestros, se registran clases superpobladas con 60, 70 y 90 niños, y también faltan rubros para la Gota de leche.

En cuanto a la enseñanza media e industrial, Viera vuelve a plantear problemáticas de superpoblación. Menciona el caso de UTU : “En la Universidad del Trabajo es necesario poner nuevos liceos y nuevos institutos de enseñanza para formar los técnicos que el país necesita para marchar hacia el desarrollo económico y hacia el desarrollo cultural que el país necesita de forma imperiosa en este momento”. Agrega que falta inserción para quienes salen de las escuelas agrarias y el Estado no tiene una política para ello, por lo que las personas terminan en empleos “de la ciudad”.

Encuentros.

José Díaz y Rolando Vieira si bien podemos decir que hacen foco en dos cuestiones diferentes como son el trabajo uno y la cultura el otro, parten de la base de un problema que es estructural: el latifundio, y por tanto la propiedad de la tierra. Es desde ahí que, más allá de centrarse en planteos rescatando puntos de la realidad, entienden que sin una transformación real y radical no hay futuro mejor que se pueda construir.

Ambos autores enraízan sus planteos en la historia oriental haciendo alusión al artiguismo. Ya sea refiriéndose al reglamento de tierras o, como Vieira, que recuerda “…que en 1815 en momentos aún más difíciles y más críticos del país, que lo que estamos viviendo en este momento, José Artigas, en Purificación reclamaba del Cabildo de Montevideo útiles y materiales de trabajo para los niños de esa ciudad, y al mismo tiempo estaba reclamando cartuchos y armas para defender la Patria del invasor portugués”. Por lo que pone al proceso de la revolución oriental como mojón o embrión de una perspectiva transformadora.

Pensar desde la actualidad.

Actualmente podemos decir que el tema de la tierra y de la necesidad de problematizar la tenencia, no está sobre la mesa a nivel público como sí lo estuvo en esos sesenta. Ni siquiera nos interesamos por la conformación de la propiedad en la actualidad, así como no nos preocupa demasiado el proceso de extranjerización de la misma – algo en lo que el progresismo gobernante tuvo que ver por acción u omisión. 

Es claro que han pasado muchos años y diferentes procesos se vivieron desde esa época pero hoy aún el sector agrícola-ganadero y su cadena productiva sigue siendo un factor fundamental en la economía y en las exportaciones, profundizando nuestra condición de dependientes. Nos debemos preguntar entonces, qué lugar debe tener este tema en nuestros programas y en nuestra praxis de construcción de lo nuevo.

En cuanto a la problemática de la cultura, centrada en la educación planteada por Vieira desde la perspectiva de hoy, aún acarreamos con inconsistencias semejantes. Las infancias y adolescencias uruguayas se encuentran hoy frustradas, basta con observar las condiciones de estudio de la mayor parte de liceos, UTU, y facultades, que damos cuenta de superpoblación, falta de docentes, jóvenes que llegan a la institución en busca de apoyo y no se lo pueden brindar por falta de equipo multidisciplinario. ¿Podemos generar las condiciones para procurar el derecho a la educación a jóvenes que no tienen tierra, por ende vivienda y/o alimento? ¿Es deseable que las adolescencias uruguayas tengan una de las tasas de suicidios más altas de América Latina por este mundo de desigualdades y falta de contención? Si llegasen a evadir todos los obstáculos planteados ¿Para todos habrá fuentes de trabajo digno

Series de entrada: El Sol
Volver arriba