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UN PAÍS SALUDABLE ES UN PAÍS MÁS FUERTE #EscribeMónica

UN PAÍS SALUDABLE ES UN PAÍS MÁS FUERTE #EscribeMónica

 

Escribe Mónica

Al momento de publicar esta columna, en nuestro país culmina la Conferencia
Mundial de Enfermedades No Transmisibles, que congregó a presidentes, ministros de Salud y representantes de la comunidad científica de todas partes del mundo. No fue un hecho casual ni menos aún intrascendente.

Las Enfermedades Crónicas No Transmisibles incluyen patologías
cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer, diabetes, las degenerativas
crónicas, pulmonares crónicas, obesidad e hipertensión arterial y las principales
causas modificables de las mismas son el consumo de tabaco, de sal, la mala
alimentación y el sedentarismo. El dato que más nos alerta y nos interpela es
que un tercio de estas enfermedades y muertes son evitables.
Estas enfermedades matan a 15 millones de personas de entre 30 y 69 años por año en el mundo y 80 % de ellas son de países pobres. Esta cruda realidad nos obliga a combatir frontalmente los perjudiciales intereses corporativos que instigan a fenómenos como el tabaquismo, la alimentación no saludable o el consumo problemático de bebidas alcohólicas, que están en la raíz de estos males. Las causas vinculadas a las enfermedades no transmisibles se desarrollan en una “zona de tensión permanente” – como señala el ministro de Salud, Dr. Jorge Basso – por fuertes intereses que se ven afectados por las políticas gubernamentales de prevención.

Nuestro país ha demostrado decisión en el combate a estas enfermedades.
Ejemplos de ello: políticas antitabaco. Las estrategias desarrolladas desde el
primer día que asumió la presidencia Tabaré Vázquez, permitieron que la
prevalencia de fumadores en mayores de 15 años disminuyera de 35 % en
2006 a 21,6 % este año. Además, el año pasado vencimos en la demanda que
nos había interpuesto la multinacional Philip Morris. Todas las pretensiones de
la industria tabacalera fueron rechazadas por un tribunal arbitral internacional.
Fue un fallo histórico para nuestro país y ejemplar para el mundo.

La convergencia de acciones intersectoriales es clave para el combate a estas
enfermedades a través de políticas comunicacionales, educativas, sociales y económicas. En ese sentido Uruguay está trabajando para restablecer hábitos
de alimentación saludable, ya que han aumentado los registros de obesidad en
todas las edades. Para terminar con esta pandemia, se debe accionar en
distintos niveles. Por ejemplo, se legisló para que en las escuelas los niños no
accedan a productos con altos niveles de azúcar, sal y grasas saturadas y
artificiales. El objetivo es recuperar la costumbre de la alimentación casera y el hábito de consumo de frutas y verduras.

La comunicación alineada a la educación es prioritaria en la lucha contra las enfermedades no transmisibles. La información “es igual de importante que un quirófano, pues a esas afecciones hay que vencerlas con prevención y para eso hay que informar a la población” tal como gráficamente explicó nuestro Presidente. Con este fin, sería oportuno y justificado aplicar el artículo 95 de la Ley 19307 de Servicios de Comunicación Audiovisual, en el cual se establece la disponibilidad de 15 minutos de publicidad gratuitos en radio y televisión para campañas de bien público.

En lo económico, el impacto que tienen las enfermedades no transmisibles en
América Latina y el Caribe es tremendo: se destinan 50.000 millones de
dólares por año para su tratamiento, dinero que, si se trabaja en prevención,
puede distribuirse en diversas áreas de la salud, así como también en otras
políticas públicas tales como investigación, vivienda o educación. El aumento de costo vía impuesto a los productos de consumo nocivos para la salud es clave para su desestimulo.

El 85 % de las muertes por estas enfermedades están vinculadas directamente al sedentarismo, la dieta inadecuada, el consumo abusivo de alcohol y tabaco.
Es una guerra que no podemos seguir perdiendo. Tenemos que vencer a las
enfermedades no transmisibles. Están en juego el bienestar individual y el
desarrollo colectivo social. Un país saludable es un país más fuerte.

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