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Sigamos profundizando los cambios

Sigamos Profundizando Los Cambios

Tiempos de crisis como la que vivimos actualmente, evidencian como nunca la necesidad que conjuga: Estados robustos y ciudadanía tan participativa como responsable.

El rol protagónico del Estado aunado a una ciudadanía involucrada en la iniciativa y participación de la gestión de las políticas públicas en el territorio, han sido temas centrales sobre los que teorizamos las y los Socialistas. Concepción que logramos proyectar a los programas, la institucionalidad y la gestión frenteamplista, donde hayamos gobernado.

Voy a enfocarme en lo departamental, en vista que es el desafío electoral que tenemos por delante. En 1989, la victoria del Frente Amplio en Montevideo, liderada por el compañero Tabaré Vázquez, cambiaba el rumbo de la historia política de nuestro país. Luego llegaron otros triunfos muy importantes en varios departamentos y también algunas derrotas, que nos dolieron mucho. Debemos tomar nota de todo y dar nuestros máximos esfuerzos – el de cada dirigente y el de cada militante – para lograr una votación que permita seguir sumando departamentos con gobiernos frenteamplistas y como consecuencia de ello profundizar los cambios sociales y políticos.

Cercanía, participación, eficiencia y transparencia son los cuatro vectores que definen la identidad de los gobiernos departamentales frenteamplistas.

Sin dudas, lo más disruptivo e innovador en la gestión comunal, ha sido llevar a la práctica el proceso de descentralización, el cual siempre se está evaluando, modernizando y mejorando. La descentralización potencia la iniciativa ciudadana, que no solo da respuesta a legítimos reclamos de los vecinos sino que además y principalmente se transforma en usina de ideas. Conjuntamente se disponen recursos que viabilizan esos reclamos e ideas mediante el presupuesto participativo.

Las redes de solidaridad que se tejen a través de la descentralización cimentan los grandes pilares de reconstrucción del entramado social. Este entramado amortiguador, de pura cepa progresista, es el que evita el desamparo de quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.

Recordemos aquellas palabras de Tabaré siendo Intendente, tan criticadas, en su momento, por la derecha: “si tengo que elegir entre tapar un pozo y dar de comer a un niño, doy de comer a un niño”, mantienen absoluta vigencia en nuestro accionar, pensamiento y sentimiento político. Nuestro centro siempre va a ser la gente. La deuda social siempre será la primera urgencia.

Sin jamás descuidar el ABC (Alumbrado, Basura, Calles) sumamos servicios para el conjunto con una concepción humanista. Esta idea no niega en absoluto la eficiencia en los procesos de gestión. Al revés.

Debemos tener memoria y recordar que cuando vencimos por primera vez en Canelones y Rocha, dichas intendencias se encontraban en quiebra. El ex intendente de Rocha, el querido Chueco Barrios, dijo al asumir: “salimos del clientelismo y vamos a la atención del interés común”. Esa es nuestra seña de identidad, en la que se validan y sustentan nuestros gobiernos.

Al tradicional despilfarro y amiguismo (por decir lo menos) que campeaba y campea en la mayoría de las intendencias gobernadas por los partidos Blanco y Colorado, lo cambiamos por austeridad y transparencia de las administraciones progresistas.

Los funcionarios municipales también pueden dar cuenta de ello. En nuestras administraciones los cargos presupuestados son completados por llamados abiertos y las compras ejecutadas vía licitaciones cuando corresponde. Es de público conocimiento que el “sistema de selección” de otras intendencias tiene prácticas completamente diferentes y que la conjunción del interés público y privado es -tristemente- asunto de plena vigencia en intendencias gobernadas por el Partido Nacional.

Las administraciones frenteamplistas han gobernado con una perspectiva de desarrollo, que va mucho más allá de los quinquenios de gobierno y de los partidos políticos. Esta concepción integradora y desarrollista, también fue la característica durante los 15 años de nuestros gobiernos a nivel nacional. Nunca se negó nada a ningún Departamento por causa de un color político. Nunca hubo tanta transferencia de recursos desde el gobierno central hacia todas las intendencias como en estos 15 últimos años. Ninguna mezquindad partidaria.

Este cambio en la forma de hacer política y gestionar, debe continuar. No solo es indispensable para la mayor eficiencia social y económica, también los es – y no menos importante – como vía excluyente para recuperar la confianza ciudadana en el accionar político y para mejorar aún más nuestra democracia.

Luego de la crisis sanitaria, llegará el tiempo de retomar la campaña electoral de las elecciones municipales. Se decidirá si en los diferentes departamentos de nuestro país se elije la profundización de políticas integradoras, participativas y humanistas o si volvemos a tropezar con viejas formas de hacer política, que empantanan e impiden que las oportunidades lleguen a todas y todos en todas partes.

Dirigentes y militantes estaremos llamados nuevamente a levantar las banderas de la solidaridad, la transparencia y la integración, en cada ciudad, pueblo, barrio o localidad de nuestro país. Debemos volver a dar lo mejor de nosotros mismos – en unidad – en favor de esta incomparable herramienta política, llamada Frente Amplio.

Sigamos profundizando los cambios

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