Saltear al contenido principal

Presupuesto R.I.P para la educación

Presupuesto R.I.P Para La Educación

Escribe: Enzo Malán Castro I Representante Nacional por Soriano

Más que tijera, pasó la guadaña. R. de retroceso, I. de incertidumbre,P. de privatizador.

En general diremos que todo el presupuesto es R.I.P., pero en educación es particularmente bien descriptivo del trato obtenido.

Retroceso

Un elemento notable y simbólico de retroceso es que los trabajadores de la educación, que han venido reivindicando el 6% del PIB para la educación, van a estar en el 2025 luchando ante el gobierno de turno por, al menos, el 4,5%. Si bien el gobierno del FA no alcanzó la meta del 6%, el gobierno actual no partió del 5,2% logrado, sino que retrocede al menos 20 años.

Este retroceso no solo se da en educación, ya que todo lo que configura el gasto social público también retrocede de un 28,43% del presupuesto en 2019 a 25,05% en 2024, un retroceso de 4 puntos.

Incertidumbre

Todo proyecto de ley tiene una exposición de motivos que argumenta lo que después se va a concretizar en el articulado del proyecto (futura ley). En el caso del proyecto de ley de presupuesto, la exposición de motivos y el articulado parecieran pertenecer “a mundos paralelos”. Del debate entre parlamentarios del gobierno y de la oposición da la impresión de haber leído proyectos de presupuesto distintos.

En la exposición de motivos, se destina un apartado para referirse a los desafíos del quinquenio, donde se afirma que postergar lo educativo afecta la generación de oportunidades, la justicia y el desarrollo colectivo. Se plantea que las políticas a desarrollar integrarán estrategias como: el fortalecimiento de los centros, formación universitaria en educación, nuevos diseños institucionales para un mejor aprovechamiento de los recursos, actualización de procedimientos que mejoren las prácticas, etc.

Esto en el “mundo paralelo” llamado exposición de motivos… en el otro, en el que realmente vale, el de las asignaciones presupuestales de la ANEP nos encontramos algo distinto que nos lleva a preguntarnos:

  • ¿Cómo se aplicarán estos cambios anunciados como una reforma profunda con un presupuesto menor al actual?

Se asignan 77.468 millones de pesos para 2021 y a partir de 2022, $76.968 millones (1,3% menos que 2019).

  • ¿Cómo se mejorarán las condiciones de trabajo docente si se disminuye el presupuesto en remuneraciones?

Disminuye en 238 millones de pesos para 2021 y en 738 millones para el resto de los años.

  • ¿Cómo se mejorará la gestión institucional si se disminuye el presupuesto en gastos de funcionamiento?

Disminuye en 235 millones de pesos respecto a lo asignado en 2019 (-3,6%).

  • ¿Cómo se construirán los centros de educación media de tiempo extendido, con prioridad en los quintiles 1 y 2 o también los denominados en la campaña “liceos modelo”, si se disminuye el presupuesto en inversiones?

Disminuye 576 millones de pesos respecto a 2019 (-20,3%).

  • ¿Cómo se cubrirán los cargos de las obras finalizadas y además la obligación de dar un incremento presupuestal para cargos?

Las nuevas formas de acompañamiento, la acreditación de saberes, los gastos de los nuevos centros de educación media con extensión del tiempo pedagógico, la generación de un nuevo marco curricular, la formación permanente de docentes, equipos de dirección e inspectores, ¿se pueden cubrir con lo proyectado para nuevas políticas educativas?

Referirse a la formación universitaria en educación resulta muy irónico ya que el gobierno con su Ley de Urgente Consideración (LUC) obturó la posibilidad de la creación de la Universidad de la Educación.

Asimismo, aboga por una pretendida estabilidad laboral que es claramente lo contrario a lo aprobado con la LUC, por la que se confiere a los directores de los centros educativos la potestad de armar sus planteles docentes lesionando los derechos laborales adquiridos.

La Universidad de la República (UDELAR) queda atada a un presupuesto incierto que no le permite planificar a futuro, si hablamos de desarrollo en el interior como lo venía haciendo. Los centros regionales que en la descentralización estaban previstos deben ser planificados (en llamados a docentes, en infraestructura, en propuestas de carreras, etc.). Eso se hace sabiendo que va a recibir un incremento presupuestal tal que le permitirá concretizar ese avance planificado. Hoy la UDELAR en general ya tiene el presupuesto congelado, salvo algunas partidas para garantizar entre otras la carrera de medicina en Paysandú y Salto… ¿Qué pasará en las demás facultades, en la zona metropolitana, con el avance de lo ya descentralizado, con el hospital universitario…?? Incertidumbre.

Con la UTEC (Universidad Tecnológica) sucede algo similar, queda claro que no habrá recursos para lograr lo que se tenía planificado. Por tanto, actualmente es incierto lo que la UTEC planificó para el período 2021-2025 o sea el aumento de la oferta en 32 carreras diferentes, un 80% más que las vigentes en 2020.

Por tanto, es preocupante la no existencia de recursos para mantener o seguir desarrollando educación universitaria en el interior del país… cercenando así la posibilidad de que muchos puedan formarse, crear conocimiento y aportar al desarrollo de zonas postergadas por décadas.

Privatizador

Esta característica de este presupuesto es inherente a la concepción ideológica del gobierno, es decir el neoliberalismo. Neoliberalismo que busca un estado ausente, chico (el viejo estado juez y gendarme), donde se exalta la libertad… pero hablarle de libertad económica al que no dispone de capital y tiene que sobrevivir trabajado para otros, dejándolo solo a los vaivenes del mercado es muy cínico.

La contrapartida del estado ausente es privilegiar al sector privado porque “es quien va a sacarnos de la crisis”.

Concepto que el premio nobel en economía, el Ec. Joseph Stiglitz, hecha por tierra. Justamente Stiglitz afirma que usualmente son estos privados los que emplean sus riquezas para sacar provecho propio dedicándose a la captación de rentas…

Conclusión: por mal camino vamos si esperamos que desde el sector privado y con un estado débil podamos mejorar la economía para todo el pueblo.

La educación no es ajena a todo esto. El achique del estado que como consecuencia trae sin duda pérdida salarial (art.4), menos funcionarios (por tanto menos docentes) y el peligro inminente del retroceso en cobertura de la primera infancia, en las Trayectorias Educativas (15.000 horas menos), recortes en los cargos POITE (Profesor Orientador en Informática y Tecnología Educativa) en liceos nocturnos, 20.000 horas menos de coordinación, 3.400 horas menos de cargos POP (Profesor Orientado Pedagógico), los FPB (Formación profesional básica) se reformularán pero ahora se reducen o quedan en suspenso… y podemos seguir.

En síntesis, la educación está y estará sufriendo con este presupuesto un embate muy duro, iniciado hace unos meses con la ya aprobada LUC, que sin duda le imprime a la educación pública uruguaya una lógica privatizadora, concentradora de poder y desreguladora desde lo laboral.

La correlación de fuerzas en el parlamento nos es adversa, solo redoblar la militancia, la lucha sindical, y la lucha social hará posible que en la calle podamos enfrentar esta envestida de la derecha nacional (con su marco internacional) que recién inicia.

Lucha que nunca debe estar alejada de la formación ideológica que nos permita analizar la realidad, reflexionar sobre nuestras prácticas y siempre vislumbrar el camino de avance hacia el socialismo. Camino que deberá descubrir nuevas formas, nuevas estrategias, nuevas respuestas, pero por sobre todo nuevos seres humanos (mujeres nuevas y hombres nuevos) capaces de “gastar la vida” en ese camino por una sociedad más fraterna.

Series de entrada: El Sol Nº9 - noviembre 2020
Volver arriba