Madelón Aguerre – “El silencio de los terroristas de Estado es violento”

Sobre las 9 de la mañana, en la plaza Vidiella de Colón, fueron cayendo carteles y banderas, tanto frenteamplistas como socialistas. Un parlante se encendió con “jingles” y, por qué no, un poco de plena. Vecinos y vecinas iban y venían de la feria, volteando al menos un momento sus cabezas. Alguno que otro se arrimaba, pedía pegotines para el termo, dejaba su “vamo arriba el Frente”, su chiste al pasar, su reclamo. Por ejemplo, una señora que, molesta por no tener “banderas grandes” para colgar en su casa, cuestionó – ¿Qué están esperando?.

Sobre las 10:30, hora prevista, un considerable número de compañeros y compañeras estaban presentes. Entre la militancia cotidiana, compañeros frenteamplistas de la zona y algún que otro vecino que optaba por quedarse, un importante número de personas daban comienzo al ciclo de Plazas Socialistas. En esta oportunidad, en Colón, la temática a abordar fue la seguridad y la convivencia. Para intercambiar al respecto, se hicieron presentes Madelón Aguerre, en representación de Servicio Paz y Justicia Uruguay (Serpaj), Patricia Peralta, representando a la Agrupación de Convivencia y Seguridad del Partido Socialista, la senadora Mónica Xavier y el Secretario General, Gonzalo Civila.

Quien comenzó con la exposición fue Madelón Aguerre. La militante de Serpaj remarcó la importancia de militar con la “escucha dispuesta”, como forma de aplicar la “sensibilidad en la construcción de un mundo alternativo”. A su vez, agregó que le interesó que la actividad se proponga abordar el enfoque de las violencias y recordó que SERPAJ “hace 25 años, cuando decidió apoyar la causa de Madres y Familiares en su exigencia de saber dónde estaban, se sumó a un corazón grande”. Desde haber sido proscripto el colectivo, con las medidas prontas de seguridad, hasta la actualidad, han mantenido la denuncia sobre el terrorismo de Estado como la etapa más violenta de nuestra historia. Al respecto, Aguerre enfatizó en la importancia de “entender las lógicas” de este terrorismo, ya que permite comprender mejor el tipo de democracia que se encarna en el presente.

El régimen de facto significó, entonces para Aguerre, “el horror en su forma más exponencial”, y en esto “debemos ser categórico, binarios: fué terrorismo de Estado. Al respecto, Aguerre remarcó la relación poblacional de nuestro país para medir el grado de barbarie de la dictadura militar. El hecho de que el terrorismo fuese ejercido por parte del Estado supone un agravante, y es que “quien se supone que debía ser cuidador de la ciudadanía, la deshace. Además, conectado con el concepto de violencia, Aguerre señaló que la dictadura uruguaya también presentó la característica de ser sistemática, lo que puede identificarse a través del Plan Cóndor y la profesionalización de las violencias, con la Escuela de las Américas.

En ese sentido, las violencias se expresan a través de las secuelas del terrorismo. “Con votar parecía que se recomponía todo. 18 años después, nos dimos cuenta del daño”, expresó Aguerre y apuntó contra los “formatos con la palabra paz”, como el “cambio en paz”, donde esta palabra significó un profundo silencio. Así se explican sucesos como la Ley de Caducidad. Por ello, Verdad, Memoria, Justicia significa “garantía de no repetición, de integridad, de justicia”, porque el silencio es violento.

Una segunda etapa puede identificarse a partir de la Comisión por la Paz, impulsada por el presidente colorado Jorge Batlle Ibañez, en el 2000. Allí, “la verdad quedó soterrada”. Por otro lado, con la llegada del gobierno frenteamplista, en 2005, se pudo contemplar cómo permeaba el miedo en posibles denunciantes. Pese a ello, y con gran esfuerzo, 300 denuncias fueron realizadas. El miedo ya no era soslayado.

Por último, la representante de Serpaj recalcó que, de parte del Estado, persiste una violencia que se refleja en no hacerse cargo y cuestionó cómo socialmente se condena de determinada manera a una rapiña o robo, cuando el juicio ante el terrorismo de Estado mantiene su impunidad. Al respecto, señaló a su generación, como “reticente, no resiliente”. y sostuvo que la justicia es la principal bandera en ésta temática.

“Cuando demora, ya no es justicia”, sentenció Aguerre, y expresó que es necesario seguir profundizando el aspecto cultural, de modo que al terrorismo de Estado se le logre exigir la verdad ocultada, y como forma de confrontar a la perversión de vandalizar placas de memoria.

Nicolás Iván Mederos Turubich