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LA POLÍTICA EXTERIOR DEL URUGUAY (QUO VADIS?)

Post Series: El Sol

La caída del Muro de Berlín implicó el fin de la Guerra Fría, y del bipolarismo, en el esquema geopolítico mundial. Serán los EUA los que emerjan como la única potencia hegemónica a nivel del sistema mundo, fueron aquellos los tiempos del “Fin de la Historia”. El acelerado desarrollo de la globalización, las políticas de deslocalización de la producción, las intervenciones bélicas en Afganistán, Irak; Libia y Siria, etc., la crisis económica mundial del 2008, aún no superada, que asoló al sistema capitalista, fueron factores que propiciaron la emergencia de un colosal rival, a todo nivel, como lo es China, secundada por Rusia. Estas han erosionado, sensiblemente, el poder de la potencia hegemónica, al grado tal, que podemos afirmar, que hoy, es el multilateralismo el que rige el esquema geopolítico mundial.

El acceso de Donald Trump a la Presidencia de los EUA, no fue casual, fue el candidato electo para cumplir un claro objetivo, recuperar el sitial de privilegio de los EUA y de sus Transnacionales, o al menos (a esta altura de las circunstancias) contener el empuje de la nueva potencia mundial, la cual inexorablemente, en un futuro cercano, desplazará en casi todos los campos (el militar podría ser la excepción) a esa Nación. En el marco de la estrategia desarrollada por Trump para dar cumplimiento al objetivo precedentemente señalado, América Latina cumple un papel destacado, ya que, los recursos naturales existentes en esta Región del mundo, resultan vitales para el desarrollo de la economía norteamericana.

Muchos países Latinoamericanas a lo largo de los primeros quince años de este milenio, llevaron adelante una política impulsada por Gobiernos Progresistas, caracterizada por una mayor independencia con respecto a la potencia hegemónica, asociada a la implantación del regionalismo pos hegemónico que implicaron la creación de organismos como la UNASUR y la CELAC e instrumentos que potenciaron la integración como lo fueron el ALBA y el MERCOSUR ampliado, propiciando la cooperación entre sus miembros.

Asimismo, durante este período, la presencia económica de China se torna relevante, se operó un verdadero desembarco de la potencia emergente en Latinoamérica, transformándose, en un breve lapso, en una de las principales inversionistas de la Región y constituyéndose en el principal destino de las exportaciones de varios países, incluyendo al nuestro. Por la vía de los hechos, China está desplazando, aceleradamente, a los EUA de Latinoamérica. En el marco de este contexto regional, EUA presiona para imponer, por distintos medios, un realineamiento a los países latinoamericanos, haciendo que la Doctrina Monroe, una vez más, cobre vigencia.

Uruguay no ha sido ajeno a todos los movimientos descriptos, el primero de marzo asumió la Presidencia de la República, el Dr. Luis Lacalle Pou, en representación de la llamada Alianza Multicolor, que agrupa a un conjunto de Partidos de orientación política conservadora y alineada en materia económica, con los postulados del neoliberalismo. Esta Coalición Conservadora desplaza al Frente Amplio, que desde el año 2004 detentaba el Gobierno de la República.

Las directrices de la futura Política Exterior de la Alianza Conservadora se subordinarán, sin dudas, a las aspiraciones de los EUA, de recuperar su posición hegemónica en el seno de Latinoamérica. La presencia del Sub Secretario de los EUA, David Hale, en el Uruguay, entrevistándose con Lacalle resulta significativa al manifestar que Uruguay resulta ser, un socio vital para su país, tratando en el encuentro temas relativos al fortalecimiento de las relaciones bilaterales, temas vinculados a la seguridad global, tema este último que se refiere al empleo, por parte de ANTEL, de la tecnología 5G desarrollada por Empresa Huawei, hecho este que generó una fuerte Declaración por parte de la Embajada China con sede en Uruguay.

Este alineamiento con los EUA, inevitablemente generará cambios sustanciales en materia de Política Exterior, uno de ellos es que el futuro Gobierno apoyará la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, determinando que este Organismo, siga estando al servicio de la potencia hegemónica en la Región.

Dado que resulta necesario a los intereses de los EUA que caiga el Gobierno de Maduro en Venezuela, Uruguay reforzará las acciones que se están instrumentando a tal efecto y seguramente pasaremos a integrar la Alianza de Lima y el PROSUR, abandonando así la UNASUR.

Por supuesto, descontamos que Uruguay abandonará todas las gestiones llevadas a cabo conjuntamente con México y el CARICOM, buscando una salida pacífica para solucionar la crisis por la cual está atravesando el Pueblo de Venezuela. Probablemente integremos, el coro de naciones que impulsan una solución militar para culminar con este conflicto.

Esperemos que cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas trate la condena al bloqueo que ejercen los EUA sobre el pueblo de Cuba, se mantenga la coherencia sostenida hasta la fecha, reafirmando esa condena.

Es probable que este en la agenda del futuro gobierno conservador, el estudio del plan de Paz propuesto por Donald Trump para solucionar el histórico conflicto que se dirime entre palestinos e israelíes, donde no solo se contempla, que Jerusalén sea la capital del estado de Israel, sino también que se validen las anexiones territoriales llevadas a cabo por el Estado de Israel en Cisjordania. Aspiramos a que el futuro Gobierno del Uruguay no apoye dicho plan, que no sea de recibo la recomendación del Sr Pedro Bordaberry de trasladar nuestra embajada de Tel Aviv a Jerusalén, y que por ningún motivo se validen las usurpaciones territoriales de Cisjordania por Israel. Creemos que resulta vital para la Política Exterior del Uruguay, el respeto del derecho internacional público que ha encuadrado el relacionamiento de nuestro país con el resto de la comunidad internacional

En materia de Inserción Económica Internacional, las declaraciones llevadas a cabo por el Presidente, Luis Lacalle Pou en la apertura del American Business Fórum, en Punta del Este, resultan reveladoras. “Vamos a ponernos en la vía que hablaron Jair Bolsonaro y Mauricio Macri de flexibilizar el Mercosur… Mercosur y tratados de Libre Comercio de Uruguay con otros países…Uruguay necesita que le suelten el corsé para moverse más libremente y convertirse en una isla de prosperidad, de paz y muy cosmopolita”.

A buen entendedor, pocas palabras bastan, dice el refrán. Sin lugar a dudas la propuesta del Presidente apunta a profundizar la apertura comercial del país, basado en el convencimiento de la existencia del Libre Comercio y en la convicción de que tales medidas dinamizarán la economía de nuestro país. Por la vía de los hechos, en el seno del MERCOSUR se procederá a la eliminación de la Res 32/00 del CMC, eliminación esta que implica la disolución de la Unión Aduanera, creada por el Protocolo de Ouro Preto, y la eliminación del Arancel Externo Común, lo que significa, retroceder hacia una Zona de Libre Comercio.

La experiencia internacional demuestra que tales medidas aperturistas no resultan convenientes para el desarrollo económico del país, determinando que la única exportación viable sean fundamentalmente comodities con escaso agregado de valor. Esta es una realidad que padece la mayor parte de los países de nuestra América Latina, en nuestro caso más del 75% del valor exportado se trata de comodities de origen agropecuario.

La desarticulación del Mercosur propuesta por el Presidente de la República, mediante el mecanismo de la flexibilización del mismo resulta nociva para el futuro desarrollo de nuestro país, ya que profundiza el proceso de precarización de nuestra economía. Más allá de todos los defectos que han sido señalados en lo que respeta al funcionamiento del Mercosur, este, continúa siendo el segundo destino de nuestra producción exportable, y prácticamente el único a cual exportan productos con agregado de valor.

La transformación del MERCOSUR en una Zona de Libre Comercio, al ser eliminado el Arancel Externo Común, le quita a nuestra débil y frágil producción industrial, uno de los factores que permite la exportación de nuestra producción con valor agregado a los demás integrantes del Mercosur.

La apertura comercial y la flexibilidad de Mercosur implican que cada uno de sus miembros pueda firmar Acuerdos Comerciales en forma individual, en el caso del Acuerdo con la Unión Europea ello puede llegar a generar serios inconveniente de los socios con la Argentina. Según lo manifestado por el Sr Presidente de la Rep. Argentina, Alberto Fernández, su país, en forma contraria a lo manifestado por los demás socios del Mercosur, fundamentando la necesidad de mantener el desarrollo industrial de su país y generar empleo, ante la devastación operada por el Gobierno de Macri, ha manifestado que la Argentina no está en condiciones de firmar ese Acuerdo, ya que la firma del mismo implicaría una apertura de la economía que no le resulta posible soportar.

Finalmente, corresponde señalar que la aspiración de flexibilizar el Mercosur se adecua a la postura del Presidente Donald Trump, el cual ha dejado de lado la firma de Mega Acuerdos Internacionales, privilegiando la firma de Acuerdos de Libre Comercio bilaterales, en los cuales, los EUA pueden ejercer presión a efectos de lograr ventajas derivadas de su potencial económico. No es de extrañar pues, que ya haya habido contactos a efectos de que nuestro país y los EUA firmen un Tratado de Libre Comercio.

La Política Exterior delineada por el Gobierno entrante se corresponde con el realineamiento que los EUA están imponiendo a los países de Latinoamérica. La misma implica un retroceso o interrupción del proceso de Integración del Mercosur, en la medida que este género mecanismos de cooperación, económica social cultural política, que permitió a nuestras sociedades oportunidades de promoción y desarrollo que en forma unilateral no se hubieran podido lograr.

Roberto Chiazzaro

Licenciado en Relaciones Internacionales

Secretario de RR.II del

Partido Socialista del Uruguay