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La democracia exige paridad

La Democracia Exige Paridad

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Escribe la Dra. Mónica Xavier*

Nuestro parlamento debe volver a legislar sobre una medida de acción afirmativa que haga posible una más justa distribución mujer / hombre, en cargos de representación popular. No es posible pensar una democracia de calidad donde las mujeres – más del 50% de la población – sigamos sub representadas.

No hay una sola legítima razón que justifique la escasez de mujeres en cargos de representación. Para revertirlo, la Ley Nº 18.476, llamada “Ley de Cuotas”, estableció la obligación de alternar ambos sexos en cada terna de las listas de candidatos titulares y suplentes para la elección de autoridades nacionales y departamentales y para integrar los órganos de dirección de los partidos políticos.

Sin embargo, esta ley dispuso que el sistema de cuantificación rigiera solamente por una vez, en el ciclo electoral 2014/2015. La voluntad política expresada no dio para una mayor permanencia, estas leyes requieren 2/3 de votos por modificar la materia electoral. Asimismo, en la citada ley está dispuesto, en su artículo 5º, que se evalúen los resultados obtenidos fruto de su implementación: “la legislatura que se elija … evaluará su aplicación y posibles modificaciones para futuras instancias electorales”.

Los resultados fueron inequívocos: el Parlamento que asumió funciones el 15 de febrero de 2015 tuvo, por primera vez, 25 mujeres titulares: el número más alto de legisladoras de la historia de nuestro país. También surge que su aplicación tuvo efectos diferentes en las dos Cámaras. En el Senado fueron electas ocho mujeres, lo que es equivalente al 26,7% de ese cuerpo, una cifra cercana al umbral de la cuota y excepcional para la historia de Uruguay (nunca antes el Senado tuvo más de cuatro mujeres electas como titulares). En Diputados el efecto de la cuota fue menor: alcanzó un 18,2%.

Las razones que explican la dualidad de resultados en ambas cámaras no fueron sorpresa. Se deben a dos elementos del sistema electoral uruguayo que limitan los potenciales efectos de la Ley de Cuotas. En primer lugar, el tamaño de las circunscripciones.  En segundo lugar, también influyó el doble voto simultáneo y el hecho de que la fraccionalización – medida como la cantidad de listas que obtuvieron bancas – haya sido mayor en diputados que en senadores.

Pese a esto, la progresión es positiva y quedó demostrado que las medidas implementadas tienen saldo positivo en el camino a la equidad. Sin la Ley de Cuotas no hubiese sido posible el aumento significativo de legisladoras – especialmente en el Senado-.  En cuanto al impacto en las elecciones departamentales de mayo: si se considera el total de las Juntas Departamentales, el porcentaje de edilas electas como titulares pasó de 18.8% en 2010 a 28% en 2015. El aumento fue significativo, y si se observa la tendencia histórica, esto representa un notable salto cuantitativo, pues hasta el momento la presencia de edilas en el período pos-dictadura era marginal.

Con estos inequívocos resultados a la vista, nuestro parlamento debe volver a legislar sobre una medida de acción afirmativa que haga posible una más justa distribución mujer / hombre, en cargos de representación popular. No es posible pensar una democracia de calidad donde las mujeres – más del 50% de la población – sigamos sub representadas.

La comparación internacional muestra que casi ningún país del mundo ha podido incrementar rápidamente la presencia de mujeres en los parlamentos sin medidas de acción afirmativa y las sociedades que alcanzan las mayores tasas de presencia de mujeres – y más equitativas – en los parlamentos, utilizan estos dispositivos.

Tal como se presenta la realidad: sin cuotas no se consigue paridad. En la actualidad cinco países de América Latina han legislado sobre paridad: Ecuador, Bolivia, Costa Rica, México y Nicaragua.

También el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (PARLATINO) aprobó, en noviembre de 2015, la Norma Marco para consolidar la Democracia Paritaria, que deberá ser utilizada como referente por los Parlamentos nacionales de la región para la puesta en marcha de reformas institucionales y políticas que promuevan y garanticen la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres en todas las esferas de toma de decisiones.

En nuestro país, legisladoras de todos los partidos, integrantes de la Bancada Bicameral Femenina (BBF), han trabajado en diferentes instancias de evaluación y de elaboración de propuestas con el objetivo de mejorar la participación política de las mujeres.

Actualmente, en la Comisión de Constitución del Senado, se han presentado dos proyectos de ley; uno de la ex Senadora Montaner (fallecida recientemente), donde se extiende el tiempo de aplicación de la pasada ley y mejora el sistema de las suplencias y otro que aspira a la paridad, donde se respete la sucesión y la alternancia de los sexos, presentado con firmas de legisladores del FA.

Estamos prontas para que se inicie el debate, dentro del Parlamento y también en la sociedad, es necesario profundizar sobre la necesidad de las mujeres en el parlamento y en los diferentes ámbitos de decisión.

Nunca vamos a decaer en los esfuerzos por hacer realidad algo que es de tan evidente justicia. Nunca vamos a dejar de luchar para que haya paridad.

*Senadora de la República. Secretaria General del Partido Socialista de Uruguay

Fuente: Prensa90

14 de junio 2016

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