Gral. Joaquín Lenzina (Ansina), el aporte negro a los combatientes por la Libertad

escribe Eduardo de León

JOAQUÍN LENZINA (ANSINA), PRIMER RECONOCIMIENTO NACIONAL DE LOS COMBATIENTES NEGROS EN LAS GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL Y REGIONAL Y EN LA FORJA DE UN URUGUAY DEMOCRÁTICO.

EL APORTE NEGRO A LOS COMBATES POR LA LIBERTAD

A fines de octubre el Uruguay vivió una jornada nacional de justica con su historia y de exigencia con su futuro. El Poder Ejecutivo firmó el decreto que declara el 29 de octubre como una jornada dedicada a la memoria del comandante de las milicias de libertos negros artiguistas, Joaquín Lencina, Ansina. En su honor, y en el de todos los integrantes del grupo de afrodescendientes libertos liderados por Lencina el presidente Vázquez descubrió una placa que se instaló en la Plaza del Ejército de Montevideo y asumió el reconocimiento nacional del inmenso, leal y generoso aporte afrouruguayo para los combates por la creación de una nación democrática iniciados por José Artigas en la Banda Oriental y el sur de América Latina. La evidencia histórica y científica es concluyente y Joaquín Lencina no sólo fue líder del movimiento negro guerrillero patriota sino hombre de confianza y de apoyo estratégico de José Artigas quien siempre le encomendó misiones de importancia.

La jornada recuerda la carta de José Artigas a Felipe Duarte, en la que se menciona por primera vez al miliciano. El historiador Óscar Montaño subrayó que este acto hace justicia tanto a los afrodescendientes como al artiguismo. “Ansina fue leal, pero no fue sumiso. No fue la imagen que nos quisieron vender durante los siglos XIX y XX, en posición de servir el mate al prócer” Esa imagen no lo pinta como lo que fue: un combatiente artiguista leal y de visión estratégica. Como señala el historiador y politólogo Jorge Chagas “El historiador Jorge Pelford publicó dos documentos del Archivo Artigas: el primero es una carta fechada el 29 de octubre de 1818 donde Artigas relata que había enviado al «Tío Lencinas» a realizar tareas de espionaje a los buques portugueses.  … «Tio» era el término cariñoso que se le daba a los negros viejos y por otra parte Artigas confiaba una misión militar delicada a un jefe sagaz y de confianza personal. Otro documento son las memorias del coronel Ramón de Cáceres que fue testigo de un episodio donde participaron Artigas y Ansina, y trata a este último de «Asistente» del general.

En el lenguaje de la época ese término significaba «hombre de extrema confianza» del caudillo. … Ansina fue un soldado, un hombre de confianza de Artigas y fue leal hasta el final.” Quedan abiertas preguntas sobre su manejo de varias lenguas o la versión de un Joaquín Lencina poeta y escritor en una época de analfabetismo de una mayoría de negros esclavos.”

EL URUGUAY MODERNO: UNA NACIÓN INCONCLUSA POR LA CUESTIÓN AFRO

¿Cuál es el mensaje profundo que propone Joaquín Lencina a la comunidad afrouruguaya y el conjunto de la ciudadanía? Eric Hobsbawn observa que la primera oleada de “construcción de las naciones” por historiadores, narradores y, sobre todo, la educación primaria y las escuelas fabricantes de ciudadanía democrática transcurre entre 1875 y 1930.

Por otra parte en esos mismos años el Uruguay experimentó una de las revoluciones culturales de secularización del poder y del Estado más profundas del mundo creando una sociedad laica respetuosa de la diversidad religiosa así como del agnosticismo y el ateísmo. Sin embargo la sociología ha señalado que, en cierto sentido, el fútbol vino a suplir parte de las funciones de cohesión de la nación que en otras sociedades desempeñan las religiones. Desde inicios del siglo 20 Batlle y Ordoñez comprendió el enorme poder movilizador del entusiasmo popular del fútbol, movilizó actores y militantes, poderes del Estado para crear el CURCC, Nacional y la primera versión de la AUF todos dirigidos por batllistas connotados. Más adelante y ante el vértigo de la expansión masiva del juego Batlle y Ordoñez se adelantó a su competencia política y empresarial en los medios creando la primera separata deportiva de su diario popular El Día y cubriendo con exclusividad el Campeonato Olímpico de 1928 en Ámsterdam.

 

El fútbol se integró a la década de celebraciones e hitos programados por el batllismo para celebrar la nueva nación concebida como “país modelo” de igualdad y libertad y las celebraciones del Centenario culminaron con la construcción del Estadio Centenario y el primer Campeonato Mundial FIFA. En un país que luego de 1904 ya no tenía guerras ni internas ni externas, abierto al mundo y a la inmigración el fútbol aparecía como un equivalente pacífico de la épica patriótica. Pero la cuestión negra ya se ubicaba en el centro de la cuestión nacional. Ya en 1916  el Uruguay debió afrontar la protesta de Chile que no reconoció su derrota ante los goles de “dos africanos”. Y el día después de la gran victoria uruguaya de la final de la Copa del Mundo de 1930 el diario El Día tituló en grandes caracteres: “Triunfo de la Raza”. Abajo y ocupando el centro de la primera página una foto inmensa de Andrade, la “maravilla Negra”.

Durante el siglo 20 la comunidad afro uruguaya simboliza liderazgo y valores de lucha y garra inseparables de dos unánimes: Andrade y Obdulio Varela, el “Negro Jefe”.

HACIA EL BICENTENARIO: EL DESAFÍO DE LA CIUDADANÍA AFROURUGUAYA PARA MÁS IGUALDAD Y LIBERTAD.

El mismo Uruguay cuya religión laica es el fútbol y sus líderes nacionales son la Maravilla Negra y el Negro Jefe Obdulio exhibe pautas de exclusión étnica y desigualdades muy fuertes y comprobadas empíricamente. Pero también experimenta la peste de las discriminaciones subjetivas y el Bullying en la escuela, el liceo, las canchas, los centros laborales. Un estudio reciente antropológico encargado por la OPP muestra el efecto profundo depresivo de la autoestima y el empuje para estudiar y progresar del acoso escolar, deportivo y laboral. La contradicción uruguaya agudiza el racismo estructural que, como en toda América Latina, proviene de la esclavitud que fuera la base de la acumulación capitalista inicial de la revolución industrial según Marx.

Y sin embargo la comunidad negra uruguaya es al mismo tiempo apreciada, ahora desde Joaquín Lencina hasta el gigante Ruben Rada, y por su aporte fundamental objetivo a nuestra riqueza cultural, deportiva y material por la calidad de sus artistas, deportistas, trabajadores, intelectuales, militantes. Pero este aporte se produce contra el racismo de base estructural. En el total de la población uruguaya mientras un 45% de los varones y un 42% de las mujeres afrodescendientes alcanzaron primaria como máximo nivel educativo, la población no afrodescendiente representa un valor de 34%

Mientras que 66% de las mujeres afro de hasta 24 años han tenido al menos un hijo, sólo 40% de las de la población no afro han tenido al menos un hijo. En relación a Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), la población afro sin NBI es 48,7%, mientras que la población no afro sin NBI es 67%; la población afro con tres o más NBI es 11,8% del total, mientras que la población no afro con tres o más NBI es apenas 5,3% del total de la población, todo lo que evidencia una vulnerabilidad de la población afro mayor que la del resto de la población.

Hay indicadores alarmantes de desigualdad estructural de la población negra uruguaya; por ejemplo, la esperanza de vida mucho más baja que la población no afro, ya que mientras que sólo 8,1% de la población afro tiene 65 años y más, el resto de la población de la misma franja de edades es de 14,4%. De acuerdo a los datos de la Encuesta Continua de Hogares de 2015, el ingreso per cápita de los hogares afro es 30% menor que el ingreso per cápita de los hogares con ascendencia no afro. El trabajo no calificado de la población afro es 30% de todo el empleo afro, mientras que en la población no afro es sólo 17%. Incluso dentro del primer quintil más pobre la diferencia de ingresos entre población afro y no afro es mayor a 30%.

Se hace imperioso poner en marcha con todas las comunidades afro y no negra del Uruguay una nueva agenda de lucha contra la segregación socioespacial y la pobreza aislada de gran parte de las comunidades afrouruguayas, de apoyo y protección de las trayectorias educativas de la población afro desde la niñez a la Universidad mediante más becas y más contención afectivo emocional trabajando con todas las familias blancas y afros, incentivos para avanzar en el empleo, la educación, la ciencia, la cultura y el deporte.

Superar la doble naturaleza nacional, esa bipolaridad uruguaya que excluye y discrimina mientras levanta monumentos a los héroes negros, es el deber de los años que vienen para celebrar el BICENTENARIO en el 2030. El combate de Joaquín Lencina, el valor de Andrade y Obdulio para levantarse caídos y decir que los de afuera son de palo, el vuelo del arte de nuestros hermanos y hermanas afrouruguayas son mensajes fuertes de que nadie torcerá el rumbo de nuestro pueblo por más libertad y más igualdad llevando a la ruina al racismo y la discriminación, creando una nación más rica, plural y diversa que se apropia de todos sus aportes y colores

 

Entre amas de casa la población no afro 16% tienen estudios

 

La doctora en economía Graciela Sanromán, entre otros economistas y demógrafos, realizó análisis factoriales de las causas de la brecha salarial: aproximadamente un tercio puede atribuirse a la educación, y otro tercio al tipo de ocupaciones excluidas para la población afro. Ambas variables, diferencia educativa y no acceso de las personas negras a las ocupaciones mejor remuneradas y calificadas, inciden en la brecha de ingresos.

 

Como todos rechazamos una explicación racista de inferioridad racial, la causa de la brecha no es autorreferida. Vale decir, la explicación de las diferencias es que en Uruguay hay reproducción intergeneracional de una vigorosa matriz de desigualdad endurecida y persistente entre negros y no negros. Pero aun así, resta un porcentaje de la brecha que no se explica por comportamientos afros diferenciales reproducidos entre generaciones excluidas de la educación o con bajas calificaciones laborales.

 

Como observan Sanromán y Cabella, se abre la interrogante por la explicación causal del estigma (o la discriminación subjetiva) atribuido al color de la piel (pigmentocracia) y sobreimpreso en la discriminación estructural en las brechas de ingresos.

 

Esta semana el Gobierno Nacional y el Ejército Nacional homenajearon a Joaquín Lencina (Ansina) por fin reconocido por la investigación histórica científica como comandante de milicias antiguistas y símbolo poderoso de la participación de la comunidad afro en las luchas por la independencia oriental. En la misma semana celebramos a la comunidad negra con el reconocimiento de Joaquín Lencina, pero no avanzamos un milímetro para reducir la brecha educativa que está en la base de la brecha del empleo, ambas fundadas en una exclusión construida desde la esclavitud. Somos una nación esquizofrénica?

*Secretario Nacional de Formación