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Después del ruido quedan los que todos los días se hacen cargo de cambiar miedos por coraje. Murga “Un título viejo” (2020)

Escribe: Nicolás Mederos (JSU)

Tabaré Vazquez: El hombre que sintetizó una época
Como bien canta la murga, con “el tiempo en contra y la historia a favor”, la militancia frenteamplista le rindió homenaje al presidente saliente, Tabaré Vázquez.

Dicen que la militancia significa algo así como dejar atrás el bienestar propio, en busca de un bienestar común. Así, sobre ese relato casi místico de una heroica actividad, el pueblo frenteamplista rindió homenaje a quien con certeza será el último presidente hijo de una época en la que el concepto de una “política entre la gente” trasciende redes sociales, virtualidad y toda la vertiginosidad que nuestros tiempos suponen como hecho inobjetable de la realidad.

Quizá por ello, más allá de la presencia de los hijos, de la constante imagen y evocación a quien fue su compañera, María Auxiliadora, de la figura del General Seregni, toda la jornada cobró una emotividad que sería fútil siquiera intentar describir. La despedida trascendió por mucho al propio Tabaré Vázquez; significó el cierre de una etapa histórica para el Uruguay, para la izquierda regional esperanzada en el último faro de luz que representó la ola progresista en nuestra región, desde principios del S XXI a esta parte.

Quizá, y solo quizá, por eso la Plaza Lafone, la misma que recibió al intendente electo en 1990, retumbó en su eco al hablar de una política en clave de “tiempo de justicia social, de búsqueda de la verdad, del pueblo y por el pueblo”. En 1996, el mismo hijo del barrio La Teja fue electo presidente del Frente Amplio, con “la bandera de la esperanza” que ya auguraba sus objetivos bien concretos: ser cambio, solidaridad y fraternidad para el pueblo uruguayo.

Esa semilla fue regada, tanto así que se me vuelve imposible no anexar
esa metáfora a la imagen de una Avenida Libertador repleta en el acto final de campaña 2004, al grito de “Festejen uruguayos y uruguayas, festejen…”- y un mensaje que emerge de las propias entrañas de la cultura socialista de hacer política- “que esta victoria es de ustedes”.

Cambia, todo cambia, canta la negra Mercedes Sosa, y vaya si el tiempo le seguirá dando la razón. La asunción presidencial de 2005 significó el compromiso “con un Uruguay donde nacer no sea un problema, donde ser joven no sea sospechoso, donde envejecer no sea una condena”.
La consigna “A redoblar” tenía un sentido claro, y hacia allí iluminaba
el faro del proyecto político frenteamplista.

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