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DECLARACIÓN FINAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO SOCIALISTA

DECLARACIÓN FINAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO SOCIALISTA

AUTOCRÍTICA Y FUTURO

Aprender, cuidar, construir

Durante este fin de semana sesionó el Comité Central del Partido Socialista, convocado para continuar con el intercambio de evaluación y perspectiva del proceso político nacional.

Tal como habíamos definido en la última sesión del año pasado, nos propusimos avanzar en una discusión a fondo, crítica y autocrítica, que no evada temas incómodos ni simplifique el análisis en consignas o lo sustituya por el atajo fácil de señalar culpables. Lo hacemos conscientes de nuestra cuota parte de responsabilidad sobre los aciertos y desaciertos de la acción del Frente Amplio, sus gobiernos y el conjunto del movimiento popular. También asumiendo las urgencias de un momento complejo, en el que el país enfrenta las primeras medidas y anuncios de un gobierno que acaba de instalarse, a la vez que transita otra etapa del ciclo electoral de cara a las elecciones departamentales y municipales.

  1. SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES DEPARTAMENTALES Y MUNICIPALES

Reafirmamos nuestro compromiso militante con el objetivo central de lograr el triunfo del Frente Amplio en la mayor cantidad de gobiernos departamentales y municipales posible. Más allá de la relevancia que tendrán los resultados electorales de mayo en el actual contexto político, las y los socialistas uruguayos estamos convencidos que el segundo y el tercer nivel de gobierno son espacios fundamentales para trabajar por el proyecto de libertad y solidaridad que defendemos, impulsando decididamente la participación y la descentralización del poder.

Por todas estas razones insistimos también en la necesidad de contribuir a una campaña unitaria y fraterna, promoviendo que nuestras compañeras y compañeros participen de los ámbitos frenteamplistas en cada Departamento y localidad, propiciando la coordinación y trabajo conjunto de las diversas candidatas y candidatos de la fuerza política. 

En el mismo sentido, coincidimos en la necesidad de realizar los máximos esfuerzos para avanzar en un relacionamiento interno que integre  distintos puntos de vista, en un marco de convivencia que busque construir Partido en cada territorio. 

A fin de avanzar en esa dirección reafirmamos la importancia de destinar todos los recursos y esfuerzos militantes a la ejecución de las resoluciones orgánicas de nuestras Departamentales, respetando los procesos colectivos y apelando para eso a la consciencia de nuestras compañeras y compañeros más que a eventuales caminos punitivos, los cuales evitaremos transitar siempre que sea posible.

2. SOBRE LA EVALUACIÓN DEL CICLO ELECTORAL Y EL PROCESO POLÍTICO NACIONAL

En la discusión sobre la evaluación del ciclo electoral y el proceso político nacional, a través de una metodología que permitió la mayor participación de sus integrantes, el Comité Central recorrió aspectos vinculados al contexto internacional, regional y nacional de los últimos años, reflexionando sobre sus impactos y relaciones con los procesos y resultados del Frente Amplio y el propio Partido Socialista. 

A cuenta de seguir profundizando el debate, coincidimos en definir el marco internacional y regional de los últimos años como un contexto de enormes desigualdades, signado a su vez por las consecuencias de una lucha por la hegemonía mundial que tuvo a América Latina como escenario de esta disputa. Además de un proceso de larga duración caracterizado por el fortalecimiento del capital y las corporaciones transnacionales y el debilitamiento de la capacidad regulatoria de los estados nacionales a nivel global, se ha recrudecido la alianza entre el capital financiero y los grandes medios de comunicación, se han producido cambios relevantes en los términos de intercambio y se han agotado algunos modelos distribuitivos. Simultáneamente hemos asistido a una crisis acentuada de la representatividad de la política institucional, a un avance del discurso antipolítico. al fortalecimiento de movimientos extremadamente conservadores, y a la emergencia de nacionalismos de ultraderecha como respuesta al proceso de globalización y a los malestarles de la democracia. No obstante, se han expandido también algunas luchas vinculadas al feminismo, el ambientalismo y las agendas de derechos, así como otras expresiones de la movilización antisistema, en general con escasa incidencia de los partidos políticos. En lo que respecta al sentido común dominante en las sociedades capitalistas, hemos coincidido en advertir un auge del consumismo, el individualismo egoísta y las lógicas del miedo, el castigo y la estigmatización.

Sobre los procesos regionales compartimos la necesidad de profundizar un análisis crítico y autocrítico de la deriva de los distintos proyectos progresistas y populares latinoamericanos. En este capítulo también incluimos la imprescindible reflexión sobre las debilidades y fortalezas democráticas de cada proceso, así como sobre las implicancias del deterioro de la credibilidad de los gobiernos y fuerzas políticas como consecuencia de desviaciones éticas. Coincidimos en señalar la fragilidad de los cambios en la base material de nuestras sociedades, y la enorme condicionante que significó la debilidad de la integración regional en materia productiva. En este marco, el enlentecimiento de un crecimiento económico muy dependiente de factores externos, sumado a la ofensiva de las clases dominantes y sus expresiones políticas, tuvo impactos sociales y políticos relevantes en la región. 

En lo que refiere al contexto nacional, coincidimos en señalar la dificultad que tuvimos para anticipar algunos de los efectos del marco internacional y regional sobre nuestro proceso político. Nos concentramos a su vez en reflexionar sobre la dificultad de establecer una relación virtuosa entre la política partidaria de izquierda y la sociedad. Más allá de las grandes conquistas de estos años, que cuidaremos y defenderemos como un legado, nuestros gobiernos tomaron algunas medidas que tensaron su base social y nuestra fuerza política tuvo dificultades para generar un diálogo fructífero con diversos actores que se tradujera en un cambio cultural que sostuviera las transformaciones y en una participación social activa a la hora de construir y defender las políticas públicas. En los últimos cinco años temas relativos a la situación económica y el desempleo, y a la inseguridad y la violencia, desgastaron  al gobierno. Por otra parte, el fortalecimiento de los aparatos represivos y el avance de discursos y medidas punitivistas dentro del propio Frente Amplio generaron debates internos y desde nuestro punto de vista, condiciones que no favorecen el avance de una perspectiva nueva para el abordaje de los problemas de violencia y fragmentación.

El análisis de las dificultades de funcionamiento y conducción colectiva de nuestro Frente Amplio, así como de las resistencias a integrar al debate y la acción algunas miradas críticas e incorporar la movilización como un componente central para la acción transformadora de la izquierda, fueron parte de una discusión que incluyó también la reflexión sobre las dificultades para procesar la renovación generacional de liderazgos y formular un relato de futuro. Estos problemas también se expresaron en la campaña electoral.

En lo que respecta a nuestro Partido coincidimos en señalar que atraviesa, desde hace mucho tiempo, una etapa difícil, donde el internismo y la debilidad de inserción se han potenciado negativamente. La necesidad de fortalecer la identidad ideológica y los marcos de convivencia fraterna y funcionamiento colectivo, surgen como una consecuencia de este análisis. A su vez revisamos nuestros propios errores de campaña electoral.

3. SOBRE EL ACTUAL GOBIERNO Y LA PERSPECTIVA PARA LOS PRÓXIMOS AÑOS

El pasado 1° de marzo se ha producido un cambio relevante en la composición social y política del gobierno nacional, lo que inaugura una etapa distinta en la vida del país. 

La principal herramienta que el nuevo gobierno ha planteado para desplegar sus políticas ha sido la Ley de Urgente Consideración (LUC), articulada con el Presupuesto y las pautas para la negociación salarial de miles de trabajadoras y trabajadores en junio de este año.

En  relación a la LUC, si bien hasta ahora conocemos un borrador de proyecto, el estudio riguroso de una enorme cantidad de grupos y asesores de nuestro Partido pero también del Frente, la academia y diversas organizaciones de la sociedad, nos permiten definir su orientación global como punitiva, privatizadora, y concentradora del poder, el ingreso y la riqueza. Se viene entonces la deconstrucción de un modelo regulador, de protección social, distributivo e incluyente y su sustitución y retorno a un modelo liberal, privatizador, concentrador y excluyente, que requiere para consolidarse un fortalecimiento represivo. Se trata del neoliberalismo autoritario, un proyecto de clase, que implica un Estado débil con los fuertes y fuerte con los débiles.

El nuevo gobierno ha elegido además imponer su programa de forma súbita, abusando de un mecanismo previsto para situaciones de urgencia, que abrevia los plazos de discusión parlamentaria y reduce la capacidad de incidencia del Parlamento. La elección de este camino además de demostrar un talante poco republicano, da cuenta de la debilidad e inestabilidad de la propia coalición de gobierno.

En cuanto a la impronta represiva la misma ha quedado de manifiesto en esta primera semana de gobierno. El Partido Socialista expresa su enorme preocupación por los abusos policiales que se han multiplicado en estos días afectando, a lo largo y ancho de todo el país, a jóvenes, poblaciones vulneradas, artistas, pretendiendo así criminalizar a colectivos que no están asociados al delito y la violencia, y restringiendo de forma arbitraria las libertades de las y los ciudadanos.

Finalmente, la orientación del gobierno que acaba de asumir en materia de alianzas internacionales ha sido también explícita desde el primer día de su mandato, recostándose a los actores más reaccionarios de la política regional e internacional.

La etapa que se inicia será de defensa de la democracia y las conquistas sociales, oposición a las políticas de derecha, y construcción de una alternativa popular. El compromiso del Partido Socialista y el Frente Amplio con la clase trabajadora, las mayorías sociales y los colectivos históricamente postergados y discriminados, implicará una praxis política permanente de articulación desde abajo y politización de la vida cotidiana, promoviendo la organización social y la movilización para cuidar lo logrado y formular alternativas. Este movimiento supone una priorización del trabajo desde las periferias y las situaciones fronterizas, donde se expresan con más crudezas las injusticias sociales.

En este marco se inscribe el futuro Encuentro de Militantes Sociales que nos proponemos convocar desde el Partido en los próximos meses, también la decisión de dirigir todos nuestros recursos y esfuerzos al fortalecimiento de las estructuras de base, a la formación de nuestra militancia y al desarrollo de proyectos que nos permitan desplegar una política permanente de cercanía y coordinar esfuerzos con colectivos sociales. 

El rol opositor, después de 15 años de gobierno, nos compromete tanto con el ejercicio del contralor estricto sobre el gobierno como con el aporte permanente en la elaboración de propuestas. La nueva realidad que debemos afrontar nos exige además fortalecer la unidad y los espacios colectivos del Frente Amplio, poniendo a la fuerza política a la altura de los desafíos que nos plantea esta nueva realidad.

4. SOBRE EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

En este 8 de marzo, las y los socialistas queremos reconocer y celebrar la ardua militancia que diariamente realizan nuestras compañeras. Con ellas entendemos la larga lucha del movimiento feminista y sus conquistas. De la comunión de las mujeres organizadas – tanto a nivel político como socialmente-, parten los cambios en pos de la igualdad, la libertad y la justicia social con perspectiva de género; es en su lucha donde este Partido se ve reflejado.

Nos comprometemos a defender las conquistas impulsadas y alcanzadas en los últimos 15 años, que apuestan al empoderamiento, el reconocimiento y la mejora de la calidad de vida de las mujeres. A su vez continuaremos formando parte de su lucha organizada, ya que como socialistas creemos fundamental transformar las condiciones materiales y culturales para que todas las mujeres que habitan en nuestro país puedan ejercer plenamente su dignidad y derechos en pos de la felicidad plena en la sociedad.

Reafirmamos nuestro compromiso en el combate a la violencia de género exigiendo que se garantice el cumplimiento de la Ley integral de violencia basada en género hacia las mujeres, la Ley de Igualdad y la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Continuaremos trabajando en pos de la paridad en todos los ámbitos de representación, como una forma más de combatir la violencia política que constantemente impide la plena militancia y representatividad de compañeras en distintos ámbitos.

Una vez más manifestamos nuestro compromiso con la lucha por erradicar todos los obstáculos que impiden la igualdad de condiciones salariales y materiales entre mujeres y varones.

Es nuestro compromiso revolucionario el que nos hermana con las mujeres rurales; con aquellas que son el sustento fundamental de sus familias; con las que militan en sus sindicatos y en las agremiaciones estudiantiles; con las que están en la calle combatiendo las injusticias que sufren diariamente por el hecho de ser mujeres; con las que viven en asentamientos y en condiciones de precariedad. 

A la lucha de las mujeres va nuestro fraterno saludo este 8 de marzo, en el que más que nunca estaremos en la calle para defender las conquistas alcanzadas y seguir construyendo las que faltan. ¡Ni un paso atrás!

APROBADO POR UNANIMIDAD

Casa del Pueblo, 8 de marzo de 2020

DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

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