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Cóndores sin jaula

Cóndores Sin Jaula

Escribe: Antonella Torelli

Nosotros ejecutamos. (…) Nosotros apremiamos porque no había más remedio. El mínimo imprescindible para sacar la verdad, porque no había otra forma de combatir y estoy orgulloso de lo que hice”1.

El pasado 28 de agosto Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos accede a actas de declaración de Tribunales de Honor del año 2006 (año en el cual se dispone un Tribunal de Honor a Gilberto Vázquez con el fin de que declaráse sobre su intento de fuga del Hospital Militar, encontrándose en prisión preventiva) por mecanismo de acceso a información pública del Ministerio de Defensa. En estas declaraciones el coronel retirado Gilberto Vázquez admite haber torturado y confirma haber participado del “segundo vuelo”2. También se incluye en actas declaraciones de los militares Gavazzo, Silveira, Maurente y Ramas.

El mismo jueves la organización de Derechos Humanos entrega la documentación a la vicepresidenta de la República, Beatríz Argimón, al Fiscal Especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, y a las bancadas del Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado. El pasado 1 de setiembre se confirma que Fiscalía de Flagrancia investigará el caso, tras que el fiscal de Corte Jorge Díaz enviara los archivos al Departamento de Depuración, Priorización y Asignación.

Por el año 2006, los integrantes de los Tribunales de Honor no informaron a la Justicia, obviando que era su deber hacerlo. Tampoco transmitió la información el comandante en jefe del Ejército del momento, actual Senador, Guido Manini Ríos. Esto una vez más deja en evidencia que el aparato militar miente, legitimando cada día la impunidad. En la misma línea, un ex comandante en jefe del Ejército y actual Senador de la República, sistemáticamente reivindica las acciones cometidas por las Fuerzas Armadas en el período dictatorial; justificando la tortura y la desaparición forzada de personas e instando al cuerpo legislativo a que modifique la ley 18,026 con el fin de que los delitos de Lesa Humanidad, prescriban.

Resulta insoslayable destacar el pacto de silencio militar; el 7 de setiembre del año 2006, el entonces encargado de despacho del Comando General del Ejército, General Manuel Saavedra, firma una nota (reservada) en la cual expresa conocer los delitos cometidos por Gilberto Vázquez, los cuales serían comunicados a la Ministra de Defensa Nacional Azucena Berrutti3, comunicación que no se realizó, homologándose de este modo el Tribunal.

En este marco, cabe resaltar palabras de Nilo Patiño, integrante de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos en la conferencia de prensa que la organización brindó el pasado 1 de setiembre, quien refiriéndose a la ex-ministra Azucena Berrutti expresó: “(…) sí sabemos que fue la única ministra de Defensa en período de democracia que tuvo una actitud activa en estas causas; fue abogada de presos políticos, defendía a cualquiera, y en democracia, siendo ministra, por primera vez incauta un documento militar con determinadas implicancias sobre derechos humanos”.

Este pacto de silencio cívico-mlitar tiene como colchón la lógica de impunidad. El silencio, el olvido, la desmemoria y la impunidad son mecanismos centrales de las políticas post-dictadura que imposibilitan la reformulación de los hechos y hacen que lo traumático se continúe re-traumatizando hasta nuestros días. No es posible juzgar los crímenes cometidos y a los responsables sin el conocimiento y la verdad de los hechos. Es así que la impunidad generada y sostenida por dispositivos de control estatal se convierte en un factor de re-traumatización que impide la reparación social e imposibilita garantizar que los hechos no se repetirán.

Los ideales sociales de Justicia son sistemáticamente frustrados. El daño social no cesa porque la causa haya cesado con la terminación de la actuación ilegítima del Estado y las dictaduras; sino que continúa aconteciendo. La tortura y la desaparición siguen instaurándose con cada acto impune, sin que el Estado asuma su responsabilidad y se comprometa a garantizar Justicia y reparación a las víctimas. La impunidad continúa generando impacto debido a que las políticas mantienen el silencio y siguen conquistando espacio en la memoria colectiva, “la indiferencia y la impunidad (…) reproducen el trágico y lúgubre secreto de la cámara de tortura”. 4

En estas condiciones es que se configura la importancia de la construcción de Memoria. El pasado es algo inalterable por su propia dimensión temporal, pero su sentido puede y debe ser actualizado. Desde el aquí y el ahora, socialmente, con otras y otros, mediante procesos de construcción de memoria, podemos alterar el sentido que el pasado cobra con la historia oficial y con los actos de impunidad sostenidos hasta nuestros días. Sin ir más lejos, la próxima semana se votará el desafuero del Senador Guido Manini Ríos, y al día de hoy tenemos el indicio de que la votación será negativa, desacreditando a la Justicia, no permitiendo que el militar enfrente judicialmente el delito cometido.

Hoy tenemos una visibilidad pública de crímenes y delitos cometidos que fueron ocultados y silenciados a lo largo de más de cuarenta años; esta visibilidad la ganó la lucha política (encabezada por las Madres y los Familiares). Estas “memorias privadas” hoy están puestas en el escenario público y deberán ser juzgadas. Esto, una vez más, nos deja clara la capacidad interventora que tiene la memoria sobre el pasado; interviniendo desde el presente y proyectando futuro.

La tortura y la desaparición pretendían y pretenden postular un proyecto de sociedad enmarcada en un pensamiento político claro que fue el que adentró la tortura en la sociedad, y hoy la continúa justificando. Pasaron más de cuarenta años y seguimos estando en una sociedad impune. Poblada de torturadores impunes, de asesinos y planificadores impunes. Ese es nuestro clima, aquí nos movemos todos y todas. Y ya es hora de profundizar en un proceso democrático sin recortes, que dignifique la dimensión de la Justicia y que interrumpa la política de gobierno que amortigua las acciones de los responsables involucrados.

1Acta de declaración Nro. 10, Gilberto Vázquez – Tribunal de Honor 2006.

2Vuelos de la muerte, práctica de exterminio de las dictaduras rioplatenses post detención y tortura en el marco del Operativo Cóndor. Desde un avión, los detenidos políticos eran arrojados al mar.

3Ministra de Defensa Nacional, Frente Amplio 2005 – 2008.

4Fracturas de Memoria: Crónicas para una Memoria por venir. Maren y Marcelo Viñar, 1993.

Series de entrada: El Sol Nº7 - setiembre 2020
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